Diario Vasco

Estrasburgo , 15 feb .- El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó hoy a Francia a indemnizar con 6,5 millones de euros a un ciudadano francés detenido en una estación ferroviaria por tirar piedras a los vagones y que, tras pasar por la comisaria, fue ingresado en coma en el hospital.

La citada indemnización corresponde a los daños materiales y morales sufridos por Abdelkader Ghedir y se suma a los 39.950 euros que Francia tendrá que pagarle en concepto de gastos y honorarios.

El demandante, su hermana y sus padres habían solicitado más de 11 millones de euros por daños materiales, debido a los elevados gastos hospitalarios y de cuidados médicos no cubiertos por la Seguridad Social, y 776.000 por daños morales.

La Corte europea había condenado a Francia en 2015 por tratos inhumanos o degradantes al demandante por este caso y dejó pendiente hasta hoy la cuestión relativa a la reparación económica.

Ghedir, nacido en 1983, fue detenido el 30 de noviembre de 2004 por tres agentes de vigilancia y dos funcionarios de la estación ferroviaria de Mitry-Villeparisis (noreste de París), "por sospechar equivocadamente que había lanzado piedras a los trenes".

Después de ser esposado, fue entregado a la Policía, que lo condujo a comisaría, donde perdió el conocimiento, entró en coma y fue llevado al hospital.

En la investigación abierta, los agentes de vigilancia calificaron la detención de "modélica" y los policías dijeron que fue "contundente".

Un policía aseguró que un vigilante dio un rodillazo en la cara del demandante cuando estaba en el suelo y un agente de vigilancia afirmó que Ghedir se había peleado antes de los hechos y le habían roto una botella en la cabeza.

El demandante estaba en 2008 en silla de ruedas con una incapacidad parcial permanente del 95 %.

Algunos informes periciales se contradijeron sobre si las condiciones de la detención en la estación estaban o no en el origen de las lesiones.

Sí hubo acuerdo en negar la posibilidad del botellazo en la cabeza antes de la detención.

Los tribunales franceses sobreseyeron el caso en 2010 y calificaron el comportamiento del demandante de "ultrajante y violento".

Los recursos fueron rechazados por el Tribunal de Apelación, que constato en su decisión la "existencia de un traumatismo anterior" en la cabeza de Ghedir y que no había datos suficientes para determinar la comisión de un delito, y por el Tribunal Supremo.