Diario Vasco

Alicante, 15 feb (EFE).- Investigadores de la Universidad de Alicante han logrado aprovechar uno de los residuos originarios en la producción del aceite de oliva, el alpechín, para fabricar diminutas partículas magnéticas a bajo coste que pueden ser usadas para el tratamiento de aguas contaminadas.

La técnica podría facilitar el acceso a agua limpia en países donde es imposible asumir los costes de inversión de una planta de tratamiento tradicional, según han informado fuentes de la Universidad (UA).

En concreto, el Grupo de Investigación de Residuos, Energía, Medioambiente y Nanotecnología (Reman) de la Universidad ha diseñado nanopartículas de hierro metálico -les confiere la característica de magnéticas-, de menos de 0.05 micras de diámetro, capaces de eliminar pesticidas y metales pesados como cromo, níquel, cobre o zinc presentes en el agua.

Este trabajo parte de la tesis doctoral de la investigadora de la UA Blanca Calderón, en la que emplea el residuo de la producción del aceite de oliva para preparar nanopartículas magnéticas encapsuladas en una matriz carbonosa (tienen alrededor una capa de carbono).

En concreto, Calderón ha desarrollado un método de producción de bajo coste para la síntesis de estas nanopartículas, que consiste en la carbonización hidrotérmica (HTC), parecido a una olla a presión, del alpechín que se produce en las almazaras.

De esta manera "se consigue cumplir principios de sostenibilidad, pues es posible obtener un nanomaterial valioso a partir del aprovechamiento de un residuo difícil de tratar por su fitotoxicidad; es decir, por el efecto contaminante que produce el alpechín", han explicado los investigadores de la UA y directores de la tesis, Andrés Fullana e Ignacio Aracil.

Con este procedimiento, el alpechín "aparca" sus aspectos negativos para el medio ambiente y se convierte en un "aliado" para el tratamiento de aguas contaminadas.

Son muchos los estudios que han probado cómo los nanomateriales tienen grandes facultades de adsorción (la capacidad física de un cuerpo de atraer y retener en su superficie moléculas o iones de otro) para retirar del agua metales pesados, aceites, disolventes orgánicos y contaminantes emergentes.

La aplicación de las nanopartículas de hierro para el medio ambiente no es algo nuevo y ya se ha constatado que es un buen procedimiento para el tratamiento de aguas contaminadas, ha precisado Fullana en declaraciones Efe.

La novedad de la investigación de este grupo de científicos estriba en que ha ideado un método muy económico y sostenible de producción de nanoparticulas magnéticas a partir de un desecho agrícola (alpechín).

A nivel de laboratorio, las nanoparticulas magnéticas que han fabricado son eficaces para limpiar metales pesados (cromo, cadmio, níquel o zinc) y eliminar tanto compuestos orgánicos tipos cancerígenos como malos olores, ha especificado Fullana.

Existen "otras técnicas más costosas y difíciles de aplicar para garantizar el abastecimiento de agua potable, pero los nanomateriales con características magnéticas diseñados por Blanca Calderón son casi unas 'partículas mágicas' muy fáciles de implementar", según los investigadores de la UA.

"Solo hay que depositarlas en un contenedor o depósito de agua para que eliminen las sustancias contaminantes y volver a atraparlas con una superficie imantada para que el agua quede totalmente limpia", han revelado.

Además, con el HTC, el coste de producción de un kilo de nanopartículas sería del orden de uno o dos euros, cincuenta veces menos en comparación con el de los métodos estándares que se emplean para fabricar este material.

De la misma manera, según Fullana, las nanopartículas magnéticas hechas a partir del alpechín funcionan mejor que los nanomateriales de hierro provenientes de sistemas no sostenibles (producción química).

"Nuestro método de tratamiento es muy sencillo en su aplicación y, además, implica un bajo coste en inversión", ha destacado.

El Grupo de Investigación de Residuos, Energía, Medioambiente y Nanotecnología de la UA ya está trabajando en alcanzar la eficacia de este método con residuos agrícolas propios de otros países, como la planta de café y cacao o aceites de coco y palma.

A este respecto, Fullana ha afirmado que dirige en la actualidad una tesis doctoral en la Universidad Central de Ecuador, en Quito, en virtud de un acuerdo de colaboración con la de Alicante, para probar que esta técnica se puede desarrollar a partir del cacao.