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Netanyahu, en la cuerda floja

Jerusalén, 14 feb (EFE).- No es la primera vez que la Policía israelí recomienda imputar al primer ministro Benjamín Netanyahu, pues de hecho ya ocurrió en los 90 en dos ocasiones; pero esta vez, a pesar del apoyo inicial de los miembros de su coalición, la amenaza parece más seria y el líder del Likud camina claramente por la cuerda floja.

Los cargos no son menudencias: la aceptación o solicitud de sobornos lleva penas de hasta diez años de prisión y los de fraude y ruptura de confianza de hasta tres, y se le podrían imputar varias veces cada uno, en los dos casos en los que lleva siendo investigado desde hace más de un año.

En 2017 la Policía sometió a Netanyahu a siete interrogatorios, la mayoría de largas horas, y también cuestionó a su mujer, Sara, en más de una ocasión -una de ellas durante doce horas seguidas- en relación a los regalos recibidos por la pareja.

La investigación policial ha puesto una cifra a lo que ellos califican de "intercambio de obsequios normal entre amigos": un millón de shéqueles (unos 230.000 euros) en regalos, un importe que ya no puede desdeñarse.

La imagen de Netanyahu se ha ido dañando progresivamente durante este tiempo, con estos y otros escándalos, aunque no sobremanera, y sigue manteniendo hasta hoy el apoyo inquebrantable de sus seguidores y su partido.

"Es un asunto muy serio, por la cantidad de dinero y por el peso de los cargos", señala a Efe el investigador y analista político Mitchell Barak, que ve probable que el jefe del gobierno acabe siendo imputado.

"Estamos en el principio del fin de la administración de Netanyahu", asegura.

Algunos analistas indicaban hasta ahora que, en Israel, un jefe del gobierno no pierde su cargo por "unos cuantos puros y champán caros"; pero un millón de shéqueles y, sobre todo, las pruebas policiales de que a cambio de estos se hicieron favores al millonario Arnon Milchan que dañaron las arcas del Estado, pueden dar un vuelco a la situación.

En los últimos meses del pasado año, se repitieron casi cada sábado pequeñas manifestaciones contra la corrupción en distintas partes del país, que llegaron a ser multitudinarias en Tel Aviv en varias ocasiones.

Si los israelíes salen de nuevo masivamente a las calles a llamar corrupto a su primer ministro, la presión puede hacerse difícil de soportar para sus socios de los cinco partidos que conforman la coalición.

La recomendación policial para que se le impute es "dramática, un terremoto político, pero por ahora no supondrá un cambio sobre el terreno político", dado el cierre de filas de la coalición, explica Abraham Diskin, profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

"Netanyahu parece estar bastante decidido a continuar en su cargo" y por el momento no hay nada que se lo impida, ya que la ley israelí solo le obliga a dimitir después de ser juzgado y condenado, algo que tendría que hacer el Tribunal Supremo.

Los expertos apuntan a que la decisión de la Fiscalía de imputarle o no puede aún prolongarse bastantes meses.

Diskin cree que al menos siete meses, y el también profesor emérito de la Universidad de Bar Ilán, Shmuel Sandler, opina que incluso más.

"Va a pasar por lo menos un año por los procedimientos necesarios hasta que el fiscal tome una decisión. Lo importante ahora es que cuenta con apoyo político de la coalición y que su partido le respalda plenamente, por lo que no creo que ocurra nada", afirma este último.

Es consciente de que las acusaciones contra Netanyahu no son como las del pasado: "Esta vez es mucho más serio, estamos hablando de soborno", resalta.

Pese a que el fiscal general, Avijai Mandelblit, fue nombrado por Netanyahu, en general hay confianza en que actúe con fundamentos jurídicos y no por influencias.

"Es conocido por ser un hombre muy serio y, además, no querrá poner su reputación en duda", dice Sandler, que recuerda que muchos fiscales generales acaban en el Tribunal Supremo, una promoción a la que Mandelblit no querría renunciar por un caso como este.

"Si cree que es culpable y que hay fundamentos, le imputará", asegura.

Diskin recuerda que "Netanyahu ha sorprendido en el pasado, más de una vez, y podría sorprender otra vez", y opina que "todos los sucesos señalan que no va a haber unas elecciones en un futuro cercano", ya que cuenta por el momento con el voto de 66 de los 120 diputados de la Knéset (Parlamento israelí).

"La coalición le apoyará, pero incluso ministros como (Naftali) Benet han dicho que su comportamiento es inapropiado de cara al resto de la sociedad israelí. Igual se llega a un punto en el que ese apoyo no esté más ahí y sea el momento de buscar a otra persona", advierte.