Diario Vasco

Madrid, 14 feb (EFE).- La diputada de la CUP Natalia Sánchez, que ha acompañado hoy al Tribunal Supremo a la exdiputada Mireia Boya, ha considerado que la declaración de Boya ante el juez Pablo Llarena por un supuesto delito de rebelión, "es un juicio político y un acto de venganza hacia el movimiento independentista".

En declaraciones a los medios a las puertas del Supremo, Sánchez ha afirmado que se trata de una "causa general" que lo único que pretende es "silenciar" a un movimiento, "que de forma democrática y pacífica ha ejercido el derecho de autodeterminación".

Sánchez ha acusado al Estado de "querer dar miedo" y desmovilizar el movimiento independentista y ha advertido de que no cejarán en ejercer el derecho a decidir.

La diputada ha agradecido al centenar de simpatizantes procedentes de Barcelona y Lleida que hayan acudido a la entrada del Supremo a apoyar a la exdiputada.

Boya ha llegado acompañada de Sánchez, de su abogado Carlos López y del secretario general de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC), Sergi Miquel.

Los concentrados han recibido a Boya con gritos de "no estás sola" y "ni un paso atrás", y portando una urna en alusión al 1 de octubre y enseñas independentistas.

Entre la delegación de diputados que ha arropado la llegada de Boya al Supremo ha estado el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá, las diputadas Ester Capella, Gabriel Rufián y Teresa Jordá, y la portavoz en el Senado, Mirella Cortés.

También han acudido diputados del Parlament como Anna Caula y David Rodríguez y el diputado de Bildu Jon Iñarritu.

La concentración ha coincidido con varias decenas de afectados del Forum Afinsa.

Antes de la entrada de Boya en el Supremo, un pequeño grupo de personas, que portaba una bandera española, ha increpado a la exdiputada al grito de "Cataluña es España".