Diario Vasco

Madrid, 13 feb (EFE).- La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha tachado hoy de "mentiroso, mezquino y miserable" al exconsejero Francisco Granados tras sus acusaciones ayer ante el juez del caso Púnica, una declaración que hizo que los 'populares' cerraran filas para apoyar a su compañera de partido.

Un día después de que Granados implicara a Cifuentes en la presunta financiación ilegal del PP madrileño, la presidenta ha arremetido en una entrevista en la cadena Cope contra el ex secretario general del partido, cuya actitud no le sorprende en su intento de "expandir su responsabilidad" por los delitos gravísimos a los que se enfrenta.

En su declaración en la Audiencia Nacional, Granados apuntó que Cifuentes conocía la existencia de una "caja b" con la que se pagaron gastos de "refuerzo" de la campañas de Esperanza Aguirre en 2007 y 2011, una contabilidad que comenzó dirigiendo Ignacio González.

El exconsejero madrileño dijo que Cifuentes -que en ese momento era secretaria de Política territorial del PP de Madrid- sabía de estas prácticas, y que tenía una estrecha relación González y formaba parte de su círculo de poder, unas alusiones que el PP ha tachado de "una bajeza miserable".

El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, ha abundado hoy en las críticas a esta declaración realizadas ayer por los 'populares', y ha lamentado que "la carrera de una mujer en política tiene que ver con relaciones sentimentales".

En esta línea, el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, ha afirmado hoy que la "inaceptable actitud" de Granados, especialmente contra Cifuentes, ha originado "un gran enfado" en el partido.

Para el ministro de Justicia, Rafael Catalá, las acusaciones de Granados "en principio no tienen ningún fundamento", pues el exconsejero no aportó ninguna prueba. "No se puede estar continuamente insinuando e injuriando sin pruebas", ha dicho.

Desde el PP censuran que se dé credibilidad a una persona que ha estado en prisión y que está inmersa en un proceso penal en el que se le acusa de delitos graves, pero lo atribuyen a una "estrategia" de la oposición "oportunista" para intentar sacar "algún rédito partidario".

Así lo cree el portavoz del Gobierno regional, Ángel Garrido, que ha dicho que sus acusaciones están "trufadas con afirmaciones machistas".

"Ya está bien de esa costumbre de que las mujeres estamos donde estamos porque nos acostamos con alguien, es impresentable", ha criticado la diputada del PP Celia Villalobos, que ha subrayado que supone "el argumento del machismo más absoluto, que por desgracia funciona en el país".

Podemos también ha censurado las "altas dosis de machismo" de Granados por referirse a cuestiones personales de la presidenta de la Comunidad de Madrid, a quien la portavoz de la formación en el Congreso, Irene Montero, considera responsable "por mérito propio" de la corrupción del PP.

Montero ha calificado de "increíble" que Cifuentes no supiera "nada" cuando ejercía altas responsabilidades en el Partido Popular, ya que la presidenta regional ha asegurado que su labor era "exclusivamente" dinamizar las sedes de los distritos y los municipios.

El portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado, espera que la presidenta autonómica no acabe imputada por corrupción, pero si es así no le "temblará el puso" para pedir su dimisión.

PSOE y Unidos Podemos han reclamado la comparecencia de Cifuentes en el Congreso de los Diputados ante la comisión de investigación por la supuesta financiación irregular del PP, y también lo han hecho sus respectivos grupos en el Parlamento madrileño, para lo que habría que reabrir el caso Púnica.

También han solicitado la comparecencia de Granados así como la de los expresidentes de la Comunidad Esperanza Aguirre e Ignacio González, todos señalados ayer por el exconsejero madrileño en su declaración.