Diario Vasco

Cádiz, 14 ene (EFE).- Una suegra a la que meten en un iglú porque es un foca, la "parienta" que espera al marido o la adúltera a la que quieren dar con un garrote son letras del Carnaval de Cádiz con tarjeta roja del colectivo Carnaval Feminista, iniciativa para visibilizar el machismo de las coplas que suenan en el Teatro Falla.

El colectivo, que tiene en marcha esta campaña en Facebook, explica a Efe que decidió ponerla en marcha tras comprobar en años anteriores que el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz está lleno de letras machistas, aunque admiten que su tarea es algo incómoda.

"Exponer las actitudes machistas de grupos que han dedicado un esfuerzo creativo no es agradable, pero el machismo no es agradable para nosotras y es necesario poner sobre la mesa estas actitudes y comentarios, a veces casi invisibles para quienes no vean el problema, para deconstruir una sociedad misógina", explican.

Su tarea consiste en seguir el concurso del Carnaval de Cádiz, que comenzó el 9 de enero en el Teatro Falla, y analizar las letras desde el punto de vista del feminismo para encontrar tópicos desfasados, constantes fáciles que denigran a la mujer o, directamente, graves apologías del machismo.

No les costó mucho empezar porque desde la primera sesión empezaron a rechinar algunas coplas, quizá, la más grave la de la chirigota de Chiclana La Familia Verdugo, que representa a unos verdugos con su hacha, dispuestos a decapitar.

En su popurrí, al ritmo de "Despacito", la canción más famosa de Luis Fonsi, cantan: "Yo te voy a contar una vez que me trajo el juez para ejecutar a una mujer, ella estaba ahí, pecadora, al parecer, porque a su marido era infiel".

Ellos explican que no quieren matarla porque está de muy buen ver, pero el juez desciende su pulgar para instarles a cumplir su deber.

"Despacito, yo le corto el cuello despacito, y el cabrón del juez así con el dedito, no está viendo que es un desperdicio, esta muchacha me pone palote, en vez de con el hacha, la maté con el garrote", concluyen mientras hacen un gesto con sus genitales.

"Es la misma chirigota que tanto revuelo ha provocado por decapitar a Puigdemont, pero no se ha dicho nada de esta apología de la violencia de género, porque la violencia de género es un problema de segunda", explica el colectivo Carnaval Feminista.

Este movimiento critica también la burla continua sobre la sexualidad de las mujeres, con chistes sobre la depilación o los vibradores, las continuas referencias despectivas a las suegras, el uso de la palabra "parienta" para hablar de las esposas, o los mensajes de transfobia que se deslizan en las coplas.

La comparsa de El Puerto "El Ingeniero" dedicaba un cuplé a arremeter contra su suegra, a la que, al final, compran un iglú porque es donde viven las focas.

"Ya tenemos 'haters'", comenta el colectivo para explicar que su campaña no es bien vista por todo el mundo, "los que consideran que es una página absurda, o que no saben qué es feminismo, a pesar de que nosotros lo definimos en nuestra página".

Esta iniciativa se suma a otras recientes que han conseguido visibilizar estas reivindicaciones feministas en favor de la igualdad entre hombres y mujeres en el carnaval, como lo fue la supresión el año pasado de la figura de las ninfas, que representaban a la mujer en la fiesta gaditana, o la paridad lograda este año en el jurado oficial.

En 2017 también fue destacada la presencia de mujeres sobre el escenario del Falla en tres de las cuatro modalidades, coros, comparsa y chirigota, en la Gran Final, ya que, de hecho, la comparsa "Los Irracionales", de Jesús Bienvenido, se convirtió en la primera comparsa de la historia del Carnaval con alguna mujer entre sus componentes, Milián Oneto, que se ha llevado el primer premio.

Con todo, la participación de la mujer en el concurso sigue siendo exigua, algo que el colectivo Carnaval Feminista achaca a un problema más general.

"La cuestión no es forzar la participación de las mujeres en un entorno donde no apetece o no llama, ya que para que estemos en más ámbitos algunos tienen que saber compartir espacios, conciliar y respetar", afirma el colectivo.