Diario Vasco

Varazdin , 14 ene .- La selección española de balonmano pondrá a prueba este lunes (18:15) su condición de aspirante ante la durísima Hungría, en un encuentro que afronta con la baja del extremo Ángel Fernández.

El exterior, que sufrió un esguince en la rodilla derecha con afectación parcial del ligamento lateral interno durante el partido que enfrentó el sábado al equipo español con la República Checa, no sólo se perderá el duelo con los magiares, ya que previsiblemente no volverá a jugar en lo que resta de torneo.

"Médicamente es poco posible, porque este tipo de esguinces requieren un tiempo de reposo e inmovilización que se nos va a ir casi, casi el campeonato. En condiciones normales serían de tres a cuatro semanas y por mucho que queramos acortar el proceso estamos muy justos de tiempo", aseguró el médico de la selección, el doctor Muñoz Benito.

Una circunstancia que ha obligado al seleccionador, Jordi Ribera, a convocar con urgencia al jugador del Barcelona Aitor Ariño, que llegó esta mañana a Croacia y que presumiblemente entrará mañana en el equipo ante Hungría.

No obstante, no será hasta el lunes por la mañana cuando el técnico español decida si será Aitor Ariño o el lateral Iosu Goñi, que se quedó fuera de la convocatoria ante la República Checa, quien complete la lista ante los magiares.

El encuentro servirá a los Hispanos, tras el plácido debut que tuvieron el sábado ante el conjunto checo (32-15), para calibrar sus auténticas posibilidades de pelear por las medalla en el Europeo.

El partido pondrá en escena dos maneras absolutamente distintas de concebir el balonmano, ya que si el conjunto español basa su estilo en la variedad de su juego colectivo y en la riqueza táctica de sus jugadores, el equipo magiar apelará a la fortaleza física y a la capacidad de lanzamiento exterior de sus jugadores.

"Hungría cuenta en ataque con jugadores que tienen mucha facilidad de lanzamiento y además posee dos centrales muy creativos -Mate Lekai y Gabor Csaszar- que trabajan muy bien todas las situaciones de juego colectivo para que los laterales puedan lanzar a portería", advirtió el seleccionador español.

Una circunstancia que obligará al conjunto español a mostrar la misma solidez defensiva que ya exhibió ante la República Checa, como confirman los tan sólo quince tantos que encajó ante los centroeuropeos, si quiere contener a cañoneros de la talla de Richard Bodo o Iman Jamali.

Sin embargo, España no sólo tendrá que brillar en defensa si quiere vencer a un rival que, pese a caer por 32-25 ante Dinamarca, puso durante muchos minutos contra las cuerdas en los vigentes campeones olímpicos.

"La selección húngara cuenta con una defensa muy rocosa. Plantea un 6-0 muy cerrado, aunque con bastantes salidas con choque para cortar el ritmo de los rivales, por lo que si queremos superarla tendremos que hacer un muy buen trabajo de balón", aseguró el preparador español.

Este hecho dotará de especial relevancia al trabajo de la primera línea, en particular de los centrales Raúl Entrerríos y Dani Sarmiento, que deberán dar mayor fluidez posible al juego ofensivo español para hacer llegar el balón a los extremos y pivotes.

En este sentido, el conjunto español confía en que la ausencia de Ángel Fernández no merme la alta efectividad de los jugadores de segunda línea, un factor que será clave para poder vencer a los magiares.

Al igual que el juego de contragolpe, el arma que España intentará imponer en un choque que, en el caso de victoria, aseguraría ya la presencia de los de Jordi Ribera en la segunda fase del torneo.