Diario Vasco

Valladolid, 14 ene (EFE).- Esta semana se cumplirán diez años del gol más súbito y rápido en la historia de la Liga, siete segundos tardó el Valladolid en marcar su primer tanto en Zorrilla al Espanyol durante un partido de la temporada 07/08 que acabó 2-1 para los locales, quienes vivían días de fulgor en Primera de la mano de Mendilibar.

El gol lo culminó Joseba Llorente pero el auténtico ideólogo fue Víctor Fernández, exjugador internacional del Valladolid que, según ha precisado a Efe, ya lo había intentado más veces con Roberto "El Chino" Losada y el actual delantero del Real Oviedo Toché, como socios para una jugada de tiralíneas que un día diseñó en su cabeza y que, a su juicio, es "muy difícil" de repetir.

Fue en el saque inicial, habían transcurrido exactamente 7 segundos y 11 centésimas cuando Llorente aprovechó un pase milimétrico de Víctor para marcar el primer gol del referido partido antes de que muchos espectadores hubieran tomado asiento.

La viveza de Víctor Fernández, el estado de gracia en el que se hallaba entonces el ariete guipuzcoano y la falta de concentración de la zaga españolista depararon ese tanto, el más "apresurado" de la historia de la Liga y que acumula ya diez años de vigencia.

Será "casi imposible" superarlo porque no se puede hacer lo mismo en menos tiempo, según ha apuntado Víctor, actual entrenador del juvenil blanquivioleta. "Es complicadísimo hacer un gol más rápido, sólo en un saque de centro directo y, aún así, tendría que fallar el portero pero este tanto es un acierto de quien marca, el portero poco puede hacer", ha subrayado Víctor.

Aquel 20 de enero de 2008 hacía mucho frío en Valladolid, eso no es noticia, pero el sol apareció para dar fe y testimonio del momento. Antes del partido, camino del túnel de vestuarios, Víctor le dijo a Joseba que si le apetecía correr y... dicho y hecho.

En el saque de centro, el delantero madrileño dio una vuelta sobre sí mismo con el balón, el objetivo era despistar al contrario, amagando con un pase atrás. En su opinión, "algunas defensas suelen salir despistadas o frías, les cuesta entrar en partido".

Mientras Víctor giraba sobre sí mismo a modo de embuste, Llorente había salido disparado hacia la portería rival como si persiguiera a un ladrón que acabase de robarle la cartera. Hasta su propio suegro en la grada dijo: "¿pero... adónde va ese loco?".

Sin embargo, tras recibir el pase largo de su compañero, a la espalda de los defensas, el delantero de Hondarribia elevó el balón por encima de un sorprendido Iñaki Lafuente, quien había salido de la portería para tapar el remate ante la indecisión de su zaga.

El Valladolid alineó ese histórico día a Asenjo; Pedro López, Bea, García Calvo, Marcos; Álvaro Rubio, Vivar, Sisi (Sesma), Capdevila (Alexis); Víctor (Borja) y Llorente y el Espanyol salió con Lafuente (Casilla); Zabaleta, Lacruz, Torrejón, David García, Moisés, Lola (Angel), Valdo, Luis García, Moha (Soriano) y Tamudo.

El árbitro fue Pérez Lasa y el partido, disputado en el estadio José Zorrilla, lo presenciaron en directo casi 17.000 espectadores, lejos de los 8.000 que acuden ahora de media al feudo vallisoletano.

Por poner en contexto esta proeza, hay que constatar que el anterior récord en España estaba en posesión del ariete uruguayo Darío Silva que en diciembre de 2000, en un partido que enfrentaba al Málaga precisamente con el Valladolid. Marcó a los ocho segundos.

El equipo vallisoletano eclipsó y hasta borró de un plumazo ese "honor" de haber encajado el tanto más temprano e hizo el gol que rebajaba esa marca, casi en un segundo, siete temporadas después.

El tanto más tempranero de la historia del fútbol mundial fue obra de Ricardo Oliveira, el 26 de diciembre de 1998, durante un torneo regional uruguayo. Oliveira marcó a los 2,10 segundos de iniciarse el partido entre Río Negro y Soriano Interior y, como comenta Víctor, fue directamente en un saque de centro con descuido notable del portero. No hay otro modo.

En España, también el Real Valladolid tiene en su haber el tanto más rápido de la Liga desde los once metros. Durante la temporada 2000/01, Fernando Fernández Escribano transformó un penalti cometido por Cáceres sobre Alberto a los trece segundos del partido que enfrentaba a su equipo con el Celta de Vigo, también en Zorrilla.

Sin embargo, el club vallisoletano vive ahora inmerso en una época que contrasta con estas pequeñas hazañas. Cuando se cumplen diez años de aquel gol fulgurante, sobrevive por la mitad de la tabla en Segunda, es el más goleador y tiene en sus filas al Pichichi de la categoría (Mata) pero también es el segundo equipo más goleado y su objetivo, tras cuatro temporadas lejos de la elite, es alcanzar puestos de promoción de ascenso. Eso ya sería prosperar.

El equipo luchó hasta por evitar el descenso a Segunda B hace dos temporadas y, actualmente, ha de afrontar pagos periódicos a Hacienda tras haber salido de un concurso de acreedores, lo que lastra de forma notable su economía y sus posibilidades de crecer.

Los matices de este contraste son aún mayores si se pone "el foco" en otra efeméride, la muerte del expresidente Marcos Fernández. Fue hace veinte años y en aquella temporada, la del recordado Europucela, el equipo jugaba la Copa de la UEFA de la mano de Vicente Cantatore y Sergio Kresic.

A la espera de tiempos mejores, al club sólo le queda recordar gestas pasadas. El récord del gol más rápido sigue estando ahí, es un punto de autoestima para un club ahora sufrido y resignado.