Diario Vasco

Copenhague, 7 dic (EFE).- El Gobierno rojiverde sueco envió hoy al Consejo Legislativo una discutida proposición de ley para penalizar la compra de servicios sexuales en el extranjero, que supondría una ampliación de la prohibición vigente desde 1999 en el país.

Suecia se convirtió entonces en el primer país del mundo en castigar por ley a los clientes de la prostitución, un modelo copiado años más tarde por países como Noruega, Irlanda y Francia y que ahora el Ejecutivo quiere extender a los suecos que compren o intenten comprar sexo en el extranjero.

La legislación sueca castiga con multas o con cárcel de hasta seis meses a los clientes de la prostitución.

"Acabar con este tráfico de personas, con el comercio de esclavos sexuales, ha sido una de nuestras principales prioridades. Y era también una promesa electoral", declaró hoy a la emisora pública Radio de Suecia el ministro de Justicia, Morgan Johansson.

Varias instancias legales suecas han mostrado en los últimos meses sus dudas sobre la viabilidad del proyecto, apelando sobre todo a que en la mayoría de países no está prohibida la compra de servicios sexuales.

"Para que exista un consenso internacional, para cambiar las cosas a nivel internacional, a veces es necesario que algunos países tomen la iniciativa", afirmó el titular de Justicia.

Johansson admitió no obstante la dificultad que supondría para la policía sueca probar ese tipo de delitos cometidos en el extranjero, aunque aseguró que no es imposible y citó como ejemplo dos casos ocurridos en Noruega.

La intención del Gobierno sueco es que la nueva ley entre en vigor el próximo julio, aunque para ello necesitará el apoyo de al menos una fuerza política de la oposición.

El Partido Demócrata Cristiano se ha mostrado abierto a respaldar la propuesta, con lo que garantizaría la mayoría necesaria.