Diario Vasco

Londres, 7 dic (EFE).- El príncipe Carlos de Inglaterra presionó en 2013 al Gobierno autónomo de Escocia para promover una de las organizaciones sin ánimo de lucro de las que es patrón, Teach First, dedicada a la formación de profesores, según reveló hoy el diario "The Guardian".

El periódico británico ha obtenido una carta enviada por Teach First que desvela cómo Carlos, primero en la línea de sucesión al trono británico, utilizó una reunión con el entonces ministro principal escocés, Alex Salmond, para promover la relación de la organización con los responsables de la educación escocesa.

Teach First ha reclutado desde su fundación en 2002 a miles de recién graduados en Inglaterra y Gales para trabajar como profesores en escuelas.

La organización ofrece cursos de formación de varias semanas y cobra una cuota a los colegios que contratan a esos profesionales, además de recibir subvenciones gubernamentales.

La educación escocesa, sin embargo, exigía en 2013 un curso de posgrado de un año para que los profesores pudieran comenzar a ejercer.

En 2013, el entonces ministro escocés de Educación, Mike Russell, había rechazado en diversas ocasiones peticiones por parte de personal de Teach First para mantener una reunión, pero aceptó finalmente un encuentro tras la intervención del príncipe Carlos.

"A la vista del considerable éxito de Teach First para mejorar el desarrollo de escuelas y alumnos en Inglaterra, no puede sorprender que, como patrón, el duque (de Edimburgo), quiera compartir su experiencia y puntos de vista en Escocia", señala un secretario del príncipe en una carta dirigida a Russell.

Tras el cambio de Gobierno en Escocia en 2014, ejecutivos de Teach First se reunieron con la actual ministra principal, Nicola Sturgeon, y su ministro de Educación, John Swinney, según "The Guardian".

El pasado octubre, Swinney puso en marcha un programa que abre "nuevas rutas" para que profesores recién graduados puedan incorporarse a las escuelas de forma rápida.

En 2015, las presiones del príncipe Carlos hacia el Gobierno británico ya habían levantado polémica, tras la publicación en "The Guardian" de diversas cartas en las que aportaba al Ejecutivo su punto de vista sobre diversos asuntos.

Las misivas, apodadas "Cartas de la araña negra" por su enrevesada caligrafía, incluían mensajes al ex primer ministro Tony Blair, en los que mostraba su preocupación por la gestión de las tropas desplegadas en Irak, entre otros asuntos.