Diario Vasco

Bruselas, 7 dic (EFE).- Los países de la Unión Europea (UE) dieron hoy su visto bueno definitivo a las primeras medidas del paquete comunitario para reducir los riesgos de la banca, entre otras, la adopción de una jerarquía común de los acreedores que deben asumir pérdidas en casos de quiebra.

Asimismo aprobaron una ampliación del plazo para que los bancos apliquen nuevas normas contables internacionales, conocidas como IFRS 9, así como las relativas a los límites de exposición a deuda en divisas extranjeras, informó el Consejo en un comunicado.

El Consejo (los países), la Eurocámara y la Comisión Europea (CE) llegaron en octubre a un acuerdo sobre estas medidas, que forman parte de un paquete más amplio que fue presentado en noviembre de 2016 y propone cambios tanto en las normas de resolución bancaria como de requisitos de capital europeas.

La luz verde de los ministros, que aprobaron el punto sin discusión tras haber recibido la aprobación a nivel de embajadores, era el último requisito necesario para que las medidas puedan entrar en vigor a principios de 2018, puesto que ya fueron respaldadas por el pleno de la Eurocámara el 30 de noviembre.

La primera iniciativa adoptada prevé la introducción de una nueva categoría de deuda subordinada no garantizada que podrá emitirse en toda la UE y que deberá absorber pérdidas en caso de rescate o quiebras.

A la hora de asumir pérdidas, los tenedores de esta categoría de deuda se situarían por detrás de accionistas e inversores deuda junior, que deberían sufrir quitas antes que ellos, pero por delante de tenedores de otra deuda sénior, derivados o depósitos, que gozarían de un nivel mayor de protección.

El objetivo es proporcionar claridad a los inversores de cara a la aplicación de futuros rescates, dado que los Estados miembros tienen diferentes leyes de insolvencia bancaria, y también facilitar que los bancos constituyan sus reservas para afrontar pérdidas tal y como exigen las normas internacionales.

La segunda medida aprobada permitirá conceder a los bancos un periodo de transición de cinco años para implementar los nuevos estándares contables internacionales IFRS 9, que buscan mejorar los niveles de provisiones.

Además, se dará más tiempo para que los bancos apliquen las nuevas reglas que limitan la exposición de las entidades a la deuda soberana denominada en divisa extranjera.

El objetivo es mitigar el impacto de la introducción del IFRS 9 sobre el capital de los bancos y evitar perturbaciones en los mercados de bonos soberanos.