Diario Vasco

Londres, 7 dic (EFE).- El Gobierno del Reino Unido "confía" en llegar a un acuerdo con Bruselas antes de la inminente cumbre del Consejo Europeo, cuando se decidirá si la negociación del "brexit" puede pasar a la segunda fase, dijo hoy el embajador británico en España, Simon Manley.

En un encuentro con periodistas en Londres, Manley se mostró "optimista" de que en las próximas horas puede cerrarse un pacto en torno al futuro de la frontera irlandesa, después de que ese asunto impidiera llegar a un consenso el pasado lunes.

"Quedan un par de puntos por resolver, y no es fácil, pero lo importante es poder pasar a la segunda etapa de las negociaciones", manifestó Manley, que espera que el Consejo Europeo dé luz verde a ese paso en su reunión de los días 14 y 15 de diciembre.

"Esperamos empezar 2018 hablando de la relación comercial y del acuerdo transitorio", contenidos de la segunda fase negociadora, declaró el diplomático.

Manley dijo que "se mantienen los contactos" con la Comisión Europea, el Gobierno de Dublín y el Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte, socio parlamentario del Gobierno de la primera ministra, la conservadora Theresa May, que el lunes vetó el texto sobre la frontera irlandesa.

Los unionistas rechazaron un documento que, según los medios, proponía que Irlanda del Norte no tenga "divergencias reguladoras" con la República de Irlanda, lo que en teoría podría mantener a la región en el mercado único y la unión aduanera, aunque el resto del Reino Unido abandone esos espacios económicos.

Por ese veto, Bruselas y Londres se quedaron a las puertas de sellar un trato que hubiera permitido cerrar la primera fase de la negociación del "brexit", que debe incluir pactos de ambos bloques sobre la factura de salida, los derechos de los ciudadanos y la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

El Gobierno irlandés advirtió hoy de que no aceptará un acuerdo sobre la frontera norirlandesa que altere los "principios básicos" del que presentó el lunes May.

Después de dar marcha atrás, la líder conservadora aspira a plantear mañana una oferta que satisfaga a todas las partes para mantener lo más abierta posible la frontera norirlandesa, considerado clave para las dos economías de la isla y su proceso de paz.