Diario Vasco

Miami , 7 dic .- La arquitectura española necesita que el Estado vuelva a invertir y convoque concursos abiertos de obra pública para mantener su prestigio internacional, dicen los arquitectos José González Gallegos y María José Aranguren López, autores del más novedoso museo de Miami, en una entrevista con Efe.

Los titulares del estudio Gallegos & Aranguren, en el que trabajan también sus dos hijas arquitectas, Belén y María, de 27 y 29 años, asistieron esta semana a la inauguración de la sede definitiva del Instituto de Arte Contemporáneo (ICA), su última obra, que ha recibido piropos como "preciosa" o "monumento".

Se trata de un museo en el que un grupo de empresarios, amantes de arte y filántropos han invertido mucho esfuerzo, tiempo y dinero con la misión de brindar "acceso libre y gratuito al arte innovador".

Gallegos y Aranguren, ambos catedráticos en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, no tuvieron que concursar, sino que el empresario Norman Braman, conocedor de sus anteriores obras museísticas, como el Museo ABC y el Centro Nacional de Artes Visuales, en Madrid, el Museo Arqueológico de Córdoba y el Museo de Bellas Artes de Cáceres, fue a buscarlos para hacerles el encargo.

"Cada proyecto es una aventura", afirma González Gallegos y Aranguren remata la frase: cada proyecto "te lleva a un lugar distinto, a otro contexto y a otra gente" y a "nosotros nos gusta viajar" y "hacer cosas difíciles", agrega.

El ICA es su primer edificio fuera de España, aunque fueron finalistas en el concurso de la nueva Ópera de Oslo y recibieron un premio especial y años antes, en 2002, intervinieron y comisariaron el pabellón de España en la Bienal de Arquitectura de Venecia, donde usaron el "Jardín de las delicias", de El Bosco, como fondo expositor.

Ambos están muy orgullosos del nivel alcanzado por la arquitectura española, pero también muy preocupados por los efectos desastrosos que ha tenido la última crisis económica en ese sector, aún no superados.

Sin dudarlo, señalan que para seguir manteniendo el prestigio alcanzado en los últimos 20 años es necesario volver al modelo de inversión y de concursos públicos anterior a la crisis.

El sector privado, que es el que invierte ahora, no puede cumplir esa función, según Gallegos y Aranguren, autores del Parador de Alcalá de Henares (Madrid), en el que lograron integrar edificios de distintas épocas y con distintas funciones.

Las hijas de ambos, que son la sexta generación de arquitectos en la familia de María José Aranguren, comparten las ideas de sus padres y destacan que los concursos convocados por el sector público están pensados para arquitectos consagrados y se nota desde las bases, pues exigen a los concursantes una experiencia imposible de acreditar por un joven en la España posterior a la crisis.

Las dos terminaron la carrera con matrícula de honor: una con un proyecto para rehabilitar el barrio lisboeta de Alfama y otra con un proyecto para poner en valor los viejos caminos de la trashumancia de ganado en España.

A su madre le preocupa más la generación de arquitectos que rondan los 40 años y no han tenido otra opción que irse de España.

En España no tienen sitio y el país se está quedando sin su talento, dice.

Grandes estudios de arquitectura, como el del británico Norman Foster, han acogido a muchos de ellos y las universidades estadounidenses han hecho otro tanto, porque es muy apreciada la formación que poseen de arquitectos generalistas y humanistas además de técnicos, que muchos países europeos abandonaron.

"Somos apagafuegos", dice González Gallegos.

"Nosotros hemos resistido (ambos cumplirán 60 años en 2018), pero los de 40, una generación maravillosa, se han tenido que ir afuera", subraya Aranguren.

En América Latina, y especialmente en Chile, dicen ambos, están logrando "el equivalente" a lo que logró España en los años en los que el Estado fue el gran impulsor de la arquitectura de calidad.

Sobre su "pica en Flandes", como ha definido González Gallegos el proyecto ICA en Miami (Florida), y las posibilidades que les abre en Estados Unidos, los integrantes del estudio madrileño señalan que han "lanzado las redes" y "conocido mucha gente", pero es pronto para decir qué resultados tendrá.