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El Cairo, 7 dic (EFE).- La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como la capital de Israel no afectará a las relaciones entre Washington y los países árabes, según varios analistas consultados por Efe.

El experto político iraquí Imad al Bayatí asegura que Trump ha elegido el momento "oportuno para anunciar su decisión, ya que la mayoría de los países árabes e islámicos sufren unos conflictos internos y externos, y una situación económica y de seguridad muy difíciles".

Por estos motivos, asevera, los países no se pueden permitir tomar una postura "contraria a la administración de EEUU", y adujo que no ha habido protestas "destacables" en Irak sobre el tema.

Por otro lado, el director del periódico saudí "Al Yazira", Manif al Sofoqui, asegura a Efe que los países árabes tienen "desafíos e intereses que transforman el caso palestino en una cuestión secundaria", y no cree que esta decisión afecte "las relaciones del mundo árabe con Washington".

El profesor de Ciencias Políticas en la Universidad sudanesa de Jartum, Osman Nuri, coincidió con esa idea, pues "la mayoría (de los países árabes) no desean ser enemigos de Washington".

Tras la decisión de Trump, EEUU se ha convertido en el único país del mundo que reconoce como capital de Israel a Jerusalén, donde ninguna nación tiene su embajada debido a que, tras la anexión israelí de la parte oriental de la urbe en 1980, la ONU llamó a la comunidad internacional a retirar sus legaciones de la Ciudad Santa.

Por su parte, el director del Instituto de Estudios de Oriente Medio con sede en Jordania, Yauad Hamad, aduce, sin embargo, que el ambiente de "rechazo árabe e islámico" a este paso "podría presionar a los representantes de la Liga Árabe a tomar decisiones adecuadas para tratar con esta situación".

De hecho, la Liga Árabe ha convocado una reunión de urgencia para el próximo sábado en El Cairo para abordar esta cuestión, que ha suscitado el rechazo de los países árabes y de la comunidad internacional, aunque para Hamad este encuentro solo será "solidario" para el pueblo palestino.

Apuntó que una nueva ola de resistencia palestina podría estallar, en alusión al llamamiento hoy del jefe político del movimiento islamista Hamás, Ismail Haniye, a los palestinos a comenzar mañana una tercera Intifada, llamada "la liberación de Jerusalén".

Igualmente, dice que las palabras de Trump pueden "deteriorar por completo el proceso de paz y causar un enfrentamiento israelí-palestino".

Ante este asunto, Luiz Pinto, analista en el Brookings Doha Center, en Catar, arguye que este paso "puede hacer imposible la continuidad del papel americano de mediador en el conflicto entre Israel y Palestina, y puede acelerar el proceso de diversificación de relaciones estratégicas entre los países árabes y otros socios regionales y extrarregionales relevantes".

Para el analista Mohanad Hage Ali, del Carnegie Middle East Center, en el Líbano, "es indudable que la decisión de Trump pone fin a la creación de dos Estados, uno palestino y otro israelí, y marca el fin del proceso de paz para Oriente Medio".

"Podrá haber manifestaciones, pero nada trascendental. La región no tiene la fuerza necesaria para hacer frente a esa decisión. No hay que olvidar que Siria, Egipto e Irak todavía no resuelven sus propios problemas, que son prioritarios para ellos, mientras que los palestinos no pueden hacer nada frente a Israel", señala, por su parte, el analista militar libanés, el exgeneral Charles Chihani.

Por ello, según la experta política del Instituto de Al Mostakbal en Abu Dabi, Basma al Itribi, "los Gobiernos (árabes) no van a poder cambiar lo que ha pasado", y, concluye asegurando que "los pueblos no podrán hacer otra cosa que mostrar su furia y frustración de manera temporal".