Diario Vasco

Washington, 6 dic (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó hoy que la decisión que anunciará en breve sobre el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel "debería haberse tomado hace tiempo" e insinuó que sus predecesores evitaron adoptarla por cobardía.

"Creo que es una decisión que debería haberse tomado hace tiempo. Muchos presidentes dijeron que querían hacer algo y luego no lo hicieron, quizá por falta de valentía o porque cambiaron de opinión", dijo Trump a los periodistas durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca.

El presidente no entró en detalles sobre el anuncio que prevé para las 13.00 horas (18.00 GMT), y en el que, según funcionarios estadounidenses, anunciará su reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y ordenará trasladar allí la embajada de Estados Unidos, que ahora está en Tel Aviv.

Estados Unidos se convertirá así en el único país del mundo que reconoce como capital de Israel a Jerusalén, donde ninguna nación tiene su embajada debido a que, tras la anexión israelí de la parte oriental de la urbe en 1980, la ONU llamó a la comunidad internacional a retirar sus oficinas de representación de la Ciudad Santa.

Los palestinos reclaman la parte oriental de la urbe (Jerusalén Este) como capital de su futuro Estado independiente, y han dado mucha importancia al futuro de la misma en las negociaciones de paz de las últimas décadas.

El inminente anuncio ha generado críticas de importantes aliados árabes de Estados Unidos en la región, como Turquía, Jordania y Arabia Saudí, y las fuerzas de seguridad israelíes han debido prepararse para un posible incremento de la violencia en el país, donde las facciones palestinas han declarado "Tres Días de Ira y Rabia Popular".

Trump tiene previsto ordenar hoy al Departamento de Estado que "comience un proceso" para trasladar a Jerusalén la embajada estadounidense en Israel, pero ese procedimiento llevará "al menos 3 o 4 años" porque todavía hay que construir una sede diplomática, según adelantó este martes un alto funcionario estadounidense.

"Hay alrededor de 1.000 personas trabajando en la embajada en Tel Aviv, y no tenemos una instalación que pueda acogerlos en Jerusalén. Llevará tiempo encontrar un lugar, asegurarnos de que es seguro, diseñar una nueva embajada y construirla", agregó la fuente, que pidió el anonimato.

Rusia, China, Siria, Turquía y el papa Francisco expresaron hoy su preocupación por la decisión estadounidense y las consecuencias que pueda tener en la estabilidad en la región, sumándose a otras voces manifestadas ayer, como las de Francia, Italia, la ONU y el Movimiento de Países No Alineados.