Diario Vasco

Viena, 6 dic (EFE).- El conflicto de Ucrania y desafíos como el terrorismo, la lucha contra la radicalización y la ciberseguridad centrarán la cumbre ministerial de la OSCE que reunirá a partir de mañana en Viena a más de 40 ministros de Exteriores, entre ellos, al estadounidense Rex Tillerson y el ruso Serguéi Lavrov.

Esta reunión ministerial ofrece "una buena oportunidad para dialogar sobre cómo abordamos los desafíos comunes", aseguró esta semana el presidente de turno de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Sebastian Kurz.

El ministro de Exteriores austríaco destacó que su país tiene una "larga tradición en tender puentes entre el Este y Oeste", con lo que se refería a la persistente tensión entre Rusia y Occidente.

La OSCE, formada por 57 países de Europa, Asia Central y América del Norte, es el único organismo multilateral, además de Naciones Unidas, en el que Rusia y las democracias occidentales se reúnen bajo un mismo techo.

Las relaciones entre Rusia y Occidente atraviesan por uno de sus peores momentos desde el fin de la Guerra Fría, sobre todo por el papel de Moscú en la crisis de Ucrania y por la anexión de la península ucraniana de Crimea en 2014.

La cumbre en el antiguo palacio imperial del Hofburg servirá para abordar asuntos como la prevención de la radicalización y el terrorismo, debatir sobre la migración, los conflictos en la región de la OSCE, como Ucrania, Nagorno Karabaj (entre Armenia y Azerbaiyán), y tratar de impulsar la no proliferación y el desarme.

La reunión la inaugurará Kurz y el secretario general de la OSCE, el suizo Thomas Greminger, para después entregar el turno de palabra a los ministros y representantes de cada país.

El mismo jueves, al margen del encuentro ministerial, se prevé una reunión entre Tillerson y Lavrov, centrada en la situación de Ucrania, Siria y la proliferación nuclear en Corea del Norte.

Una fuente diplomática estadounidense explicó hace unos días que los jefes de la diplomacia de EEUU y Rusia abordarán la propuesta de Moscú de una misión de la ONU de mantenimiento de la paz en el este de Ucrania.

Los combates entre fuerzas oficiales ucranianas y separatistas prorrusos han causado más de 10.000 muertes desde abril de 2014.

Varios pactos de alto el fuego anunciados como parte de los llamados "Acuerdos de Minsk" no se han cumplido.

El presidente ruso, Vladimir Putin, propone desplegar "cascos azules" de la ONU a lo largo del frente que separa las fuerzas ucranianas y las milicias separatistas.

La propuesta despierta, sin embargo, críticas de Kiev y de los países occidentales, ya que desplegar la ONU en el frente sería reconocer de facto las ganancias territoriales de los prorrusos.

"Tiene que ser un acuerdo que resulte en una fuerza de la ONU que abarque el área en disputa y no solo que ratifique las ganancias que los rusos sobre el terreno", resumió la fuentes diplomática estadounidense en declaraciones a la prensa.

Lavrov permanecerá en Viena también para la segunda jornada de la reunión ministerial, el viernes, mientras que Tillerson volará el mismo jueves rumbo a París.

El jueves por la noche los ministros tendrán una cena de trabajo en la que se tratará de forma más informal y abierta aspectos de seguridad que preocupen a sus países.

La cumbre acabará el viernes, previsiblemente, sin declaración política común debido a las diferencias entre Rusia y Occidente sobre la anexión rusa de Crimea.

El último acuerdo para una declaración conjunta fue en la cumbre de Astaná (Kazajistán) en el año 2011.

El talón de Aquiles de la OSCE es que todas sus decisiones se toman por estricta unanimidad, lo que supone que cualquier voto negativo es en la práctica un veto.

La presidencia austríaca de la OSCE ofrecerá una declaración final con sus conclusiones del debate ministerial.