Diario Vasco

Berlín, 6 dic (EFE).- La Staatsoper de Berlín celebra mañana sus 275 años con un concierto en el que le pasa revista a buena parte de su historia, con música de tres compositores que dirigieron la orquesta de la institución berlinesa.

Felix Mendelsohn Bartholdy. con pasajes de su música para el "Sueño de una noche de verano" de Shakespeare, Richard Strauss, con su Opus 40, y Pierre Boulez, con sus Notaciones para Orqueste, son los compositores que conforman este concierto del aniversario, en el que Daniel Barenboim dirigirá la orquesta.

El concierto supone además el reinicio de actividades en la sede de la Staatsoper que, durante un largo proceso de renovación que se prolongó cuatro años más de lo esperado, estuvo "exilada" en otro teatro berlinés.

El edificio fue construido, por iniciativa de Federico el Grande, entre 1741 y 1743 por el arquitecto Georg Wencelslau von Knobeldorf pero se inauguró un año antes de que se terminaran los trabajos, el 7 de diciembre de 1742, por deseo expreso del monarca.

Eran los tiempos del barroco, hacía poco Johann Sebastian Bach había dado a la imprenta sus "Variaciones Goldberg" y Händel había estrenado con éxito en Dublin el Mesías.

El primer director fue Carl Heinrich Graun y una obra suya, "Cesar y Cleopatra", inauguró la casa que era parte de un programa de Federico para aumentar el nivel cultural y arquitectónico de la entonces capital prusiana.

En el siglo XIX Mendelnsohn fue uno de los directores mas destacados de la Staatskapelle y dirigió, entre otras piezas, La pasión de Bach, en 1829, su propia Sinfonía de la Reforma, en 1832, y el Sueño de una noche de verano, en 1840.

Richard Strauss, un compositor que está a caballo entre el romanticismo tardío y la modernidad, dirigió la Staatsoper durante dos décadas y Pierre Boulez estuvo vinculado a la institución entre 1993 y 2011 y en 2005 fue nombrado director honorario.

El testigo de Boulez lo recogió Barenboim, que ha procurado continuar con su esfuerzo de juntar la tradición de la casa con la apertura hacia la vanguardia.

La remodelación de la Staatsoper estuvo precedida por discusiones entre conceptos continuistas o proyectos más rupturistas.

El propio Barenboim consideró que no era preciso sujetarse a rajatabla al edificio original, ya que éste fue arrasado por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y reconstruido luego por las autoridades de la República Democrática Alemana (RDA).

El estricto respeto al patrimonio artístico no tenía demasiado sentido, ya que el edificio en pie no es de todos modos el original, sino un falso rococó de los años 50.

Las autoridades berlinesas impusieron el concepto continuista -entre otras cosas por razones presupuestarias- pero el maestro argentino-israelí logró al menos el objetivo de lograr la mejor acústica posible.