Diario Vasco

Bruselas, 6 dic (EFE).- El expresidente catalán Carles Puigdemont dejó hoy clara su intención de permanecer en Bélgica durante la campaña electoral y explicó que valora volver tras el 21-D para "tomar posesión" de su acta como diputado, aunque dijo que tiene que "pensar" antes de "tomar la decisión" y que no lo hará "sin garantías".

Puigdemont estas declaraciones en su primera comparecencia pública después de que el Tribunal Supremo español decidiera, este martes, retirar las Órdenes Europeas de Detención y Entrega (OEDE) dictadas contra él y los exconsejeros que huyeron con él a Bélgica, Lluís Puig, Toni Comín, Meritxell Serret y Clara Ponsatí.

Todos ellos acudieron hoy acompañados de sus cuatro abogados belgas, en una comparecencia multilingüe, en la que Puigdemont y los exconsejeros combinaron catalán, castellano, francés e inglés, y respondieron a las preguntas de la prensa española no catalana, algo que no había ocurrido aún desde su llegada a Bruselas.

El expresidente catalán despejó las dudas sobre la posibilidad de que vuelva a España de manera inmediata, que ya había dejado entrever su defensa, pero no aclaró si se plantea permanecer en este país de manera indefinida o ponerse a disposición de la Justicia española.

Sí aseguró que estaría "preparado" para permanecer en el país, del que no piensa moverse de momento, algo que sí podría hacer una vez se formalice la retirada de las medidas cautelares por parte del juez belga, que le impedían, con la euroorden vigente, salir sin permiso de Bélgica.

"Desde el momento en que tomo mis decisiones estoy preparado con todas sus consecuencias", aseguró.

Criticó la decisión del Tribunal Supremo, con la que, a su juicio, la Justicia española muestra "miedo" por la posibilidad de que Bélgica "no ejecutara" una euroorden, que definió como "una chapuza", y con la que el juez Pablo Llarena busca en su opinión "impedir que el juez belga pueda emitir su sentencia".

"Esto nos parece de una gravedad extraordinaria. Tienen miedo de una sentencia de la Justicia belga que les pondría en evidencia", dijo el político independentista, para quien "después de la retirada de euroórdenes el Gobierno acabará retirando el 155 y la represión".

También consideró que "si Bélgica no se atreve a ejecutar una euroorden es porque sabe que no es aceptable ni presentable a las buenas prácticas europeas".

"Cuando tienen toda la mirada del mundo ya no son tan valientes y saben que pueden hacer el ridículo", opinó Puigdemont, para quien "ponerse en manos de una Justicia independiente", en referencia al hecho de que él y los cuatro exconsejeros huidos a Bélgica "era la estrategia adecuada".

Una decisión que también cuestionó la abogada Michelle Hirsch, para quien, con ello, "la Justicia española ha reconocido que se arriesgaba a que el juez belga solo considerara" algunos delitos lo que "habría supuesto una diferencia de trato con otros dirigentes catalanes perseguidos y encarcelados en España".

"En realidad, dado que la euroorden se dictó sobre la base de la confianza mutua entre autoridades judiciales de los países de la UE, la decisión española significa un desafío hacia los jueces belgas y, por extensión, europeos", estimó.

También dijo que "ya tenía intención de volver cuando llegó a Bélgica", pero que es una decisión que tiene que "pensar" y consideró que "hay algo que chirría si el sistema político español cree normal que lo que te puede llevar a ser presidente te puede llevar a la cárcel".

Según el político catalán, "sería una contradicción" plantear que después del debate de investidura "tuviera que ir esposado".

"Las decisiones sobre especulaciones de consecuencias electorales las dejaremos para otro día; ahora estamos hablando de realidades judiciales", señaló, a la vez que insistió en pedir "garantías para que las elecciones se desarrollen con normalidad".

Puigdemont hará su primer acto de campaña presencial esta tarde, a las 18.00 horas (17.00 GMT), junto a su predecesor Artur Mas.