Diario Vasco

París, 6 dic (EFE).- El ITER, la gigantesca máquina experimental que quiere demostrar la viabilidad de la energía de fusión como alternativa a la fósil, anunció hoy haber dado un nuevo paso al completar la mitad de su proyecto.

Alcanzar el 50 % quiere decir que se ha avanzado en elementos fundamentales para que el reactor principal pueda funcionar, entre ellos las cámaras de criogenia, de suministro de energía y de enfriamiento.

"Cuando probemos que la energía de fusión es una fuente viable, podría ser posible utilizarla para reemplazar la energía fósil, que es no renovable e insostenible. La fusión será complementaria con la energía eólica, solar y otras renovables", declaró en un comunicado el director general de ITER, Bernard Bigot.

Según Bigot, llegar a la mitad de la construcción de este proyecto supone "un significativo hito" que no ha sido sencillo.

ITER, que se construye en la localidad francesa de Cadarache (sur) y cuyas siglas en inglés responden a Reactor Termonuclear Experimental Internacional, busca reproducir las reacciones de fusión que tienen lugar en el Sol y otras estrellas para generar energía barata y limpia.

"Un proyecto de esta complejidad está lleno de riesgos", agregó Bigot, quien explicó que la primera fase del proyecto, prevista para 2025 y que consiste en la formación de plasma (un estado fluido similar al gaseoso), "no está exenta de contingencias".

La segunda y definitiva fase se prevé que suceda en 2035, cuando se unirá el plasma a los isótopos del hidrógeno, deuterio y tritio, para crear la energía.

Una cantidad de hidrógeno del tamaño de una piña "brinda energía de fusión equivalente a 10.000 toneladas de carbón", precisó el organismo, según el cual el deuterio es "fácilmente extraíble del agua del mar" y el tritio sale del litio que reposa dentro de un reactor de fusión.

Se considera una tecnología segura porque en el momento en que la fusión se interrumpe "el reactor simplemente se apaga por seguridad y sin apoyo exterior", y el coste de una planta de fusión es "comparable" al de una de energía fósil o de energía de fisión.

"Pero, contrariamente a las plantas nucleares de hoy en día, la planta de fusión no creará desperdicios altamente radiactivos, y, comparativamente respecto a las plantas fósiles, no hay impacto en el medio ambiente, pues no se emite dióxido de carbono", señaló ITER.

Europa, China, Japón, la India, Corea del Sur, Rusia y EEUU, que representan el 80 % del PIB mundial y la mitad de la población de la Tierra, participan en este proyecto, que tiene un presupuesto de 14.000 millones de euros.

El organismo realizó un cálculo acerca de cuántos plantas de energía de fusión necesitarían once capitales mundiales incluidas en esta iniciativa, teniendo en cuenta su población y el uso complementario de energía renovables y de la electricidad.

Para Madrid, ciudad con 3,23 millones de habitantes, haría falta una planta, mientras que para Tokio, con 13,61 millones, seis.