Diario Vasco

Buenos Aires, 6 dic (EFE).- Veintiún días después de que desapareciera el submarino ARA San Juan con 44 tripulantes a bordo, el presidente argentino, Mauricio Macri, y el portavoz de la Armada, Enrique Balbi, coincidieron hoy en que hay que tener "paciencia" y "respetar los tiempos" de búsqueda para saber qué le pasó a la nave.

Sin rastros del buque desaparecido en el océano Atlántico, el mandatario rompió su silencio sobre el tema esta mañana ante la prensa en la localidad de San Benito, en la provincia de Entre Ríos (este), e insistió en la importancia de bajar la "ansiedad" y de "respetar los tiempos" de los familiares de los tripulantes en un momento tan "doloroso" para todo el país.

El ARA San Juan estableció su última comunicación el pasado 15 de noviembre, mientras viajaba desde el sureño puerto de Ushuaia, el más austral del país, hasta su base de Mar del Plata, a 430 kilómetros al sur de Buenos Aires.

"Seguiremos con la búsqueda, y para entender por qué pasó y qué es lo que pasó, tenemos tiempo", afirmó Macri.

Este fue un mensaje similar al que transmitió hoy Balbi en el parte oficial, en el que señaló que "hay que tener paciencia" y dejar trabajar a los equipos.

En la rueda de prensa en la sede de la Armada, informó de que todavía no hay rastro del submarino y que su búsqueda continúa centrada en el objeto que detectaron hace unos días en un lugar que coincide con el recorrido que debía llevar el submarino cuando desapareció.

En ese área se encuentra el buque ruso "Yantar" para barrer la zona en la que el chileno Cabo de Hornos detectó un "objeto" a 940 metros de profundidad.

"Hay que tener paciencia, dejar actuar al buque con sus sensores de alta calidad y con su equipamiento -un minisubmarino- de inspección visual", afirmó el capitán de navío apenas seis días después de que la Armada, que depende del Ministerio de Defensa, diera por concluida la fase de búsqueda y rescate del buque para limitarse solo a la de búsqueda, al considerar que había pasado demasiado tiempo como para que haya supervivientes.

Balbi negó que el San Juan efectuara varias llamadas de emergencia antes de que se perdiera su rastro, tal y como dieron a entender ayer algunos medios locales, y aclaró que los registros filtrados por una compañía de telefonía satelital fueron intentos fallidos de conectarse a internet desde la nave.

"No es un intento de comunicación por voz satelital, son enlaces que hace la antena (del submarino) con los satélites que están en onda (...) para tratar de enlazar internet, que al momento no fueron exitosos", afirmó.

Según el portavoz de la institución castrense, la planilla solo incluye una llamada de voz como tal y los otros 7 registros son intentos de conectarse a la red por parte del comandante del submarino para repetir por mensaje de texto lo ya comunicado verbalmente.

Asimismo, señaló que, según lo aportado por la compañía Iridium a la Armada, hubo cuatro llamadas de voz.

La primera, para informar del fallo que había registrado el submarino tras la entrada de agua a sus baterías, la segunda, para comunicar su posición, una tercera para ampliar datos del incidente y la última, a las 07.19 hora local (10.19 GMT), para aclarar que ya había sido subsanado y continuaba con su trayecto.

Por otro lado, Balbi hizo hincapié en que "ante la inquietud" de algunos familiares de los 44 tripulantes, la Armada ratifica su compromiso de continuar alojándolos y asistiéndolos en la localidad costera de Mar del Plata, en la provincia de Buenos Aires.

En esa misma línea, Macri señaló que lo más "importante" en este momento "tan doloroso" para los argentinos y, especialmente, para las familias de los submarinistas del ARA San Juan es ser "respetuosos de ese dolor".

"Lo que les pido a todos es bajemos la ansiedad y démosle prioridad a la búsqueda y a respetar los tiempos y el momento de los familiares", insistió.

Actualmente, buques y aeronaves de diversos países continúan barriendo la zona de 4.000 kilómetros cuadrados donde se cree que puede estar el submarino militar.

El área de búsqueda fue delimitada en torno a una zona del océano en la que varias agencias internacionales registraron que había habido una explosión horas después de desaparecer el buque, cerca de donde se perdió su pista.