Diario Vasco

Atenas, 15 nov (EFE).- Al menos dos personas han muerto a causa de las lluvias torrenciales que han afectado hoy la parte occidental de Ática, la región capitalina de Grecia.

El cuerpo de bomberos confirmó la muerte de dos personas en la localidad de Mandra, unos veinte kilómetros al oeste de Atenas.

Ambos quedaron atrapados en sus respectivas casas, completamente anegadas.

Otras tres personas resultaron heridas y han sido trasladadas a diversos hospitales.

En la misma localidad, los bomberos han rescatado ilesas a varias personas de sus casas, así como a los 12 pasajeros de un autobús en una carretera inundada.

Las masas de agua se llevaron por delante todos los coches municipales estacionados en el aparcamiento del ayuntamiento de Mandra, cuya alcaldesa permanece atrapada en su casa, según declaró a la televisión pública el vicepresidente de la región de Ática, Yannis Vasiliu.

La situación se complicó por el desprendimiento de rocas y la avalancha de lodo desde las montañas cercanas a esta localidad.

Las lluvias provocaron inundaciones también en los municipios de Mégara y Nea Péramos, donde hay algunas personas atrapadas en sus casas o en sus coches.

"Prácticamente toda Nea Peramos ha quedado anegada. Creo que jamás habíamos visto semejantes inundaciones aquí", dijo el alcalde de esta localidad, Grigoris Stamulis, en declaraciones a la cadena privada de televisión Antenna.

En esta localidad han sido rescatadas seis personas de sus casas y dos escuelas han quedado completamente inundadas.

La carretera que une Nea Péramos y Mégara ha sido cortada tras quedar completamente anegada, y los bomberos han hecho un llamamiento a los conductores a no dirigirse a la parte occidental de Ática.

La lluvia provocó asimismo problemas de tráfico en la autopista que une Atenas con Corinto.

En las localidades afectadas los bomberos recibieron 340 demandas de ayuda, para rescatar a personas o retirar el agua de casas y tiendas.

La catástrofe en esta zona cercana a la capital se produce un día después de que la isla de Symi, en el archipiélago del Dodecaneso, declarara el estado de alarma a causa de las graves inundaciones, que dejaron numerosos daños materiales pero no causaron víctimas.