Diario Vasco

Nairobi, 14 nov (EFE).- La ONG Consejo Noruego de Refugiados (CNR) asegura hoy que una mayor protección a los civiles contra ataques perpetrados por milicias es clave para evitar un regreso a la guerra civil en la República Centroafricana.

En un informe publicado hoy, el CNR advierte de que el país está "en la cuerda floja" y recuerda la importancia de la reunión que celebrará mañana el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la renovación de la misión que tiene desplegada en el país, la Minusca, para la que el secretario general, António Guterres, reclamó un aumento de 900 efectivos.

La Minusca "debe ser reforzada para habilitar a los cascos azules que protejan mejor a los civiles contra una escalada en los ataques brutales y los abusos", pide la directora regional del CNR, Marianne Irion.

Según los datos del informe, hasta ahora el conflicto ha provocado el desplazamiento de más de 1,1 millones de personas -600.000 se han quedado en la República Centroafricana y 525.000 han huido- en un país que no llega a los 5 millones de habitantes, de los que la mitad necesitan ayuda humanitaria.

El documento denuncia que algunos de los que han tenido que dejar sus hogares en los últimos meses no pueden cubrir sus necesidades básicas debido a la inseguridad que impide que les llegue esta ayuda.

La grave situación en el país ha provocado que clasifique en la última posición del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la ONU, recuerda el CNR.

Acerca del ataque con granadas contra un bar de la capital, Bangui, que causó al menos 10 muertos y 29 heridos así como represalias basadas en rumores sobre los supuestos autores -con otros tres fallecidos como mínimo-, Irion considera que es una muestra de "lo frágil que es la situación ahora mismo en el país".

Para resolver esta situación, el CNR reclama una mayor intervención de la comunidad internacional en conjunción con los grupos armados y los líderes políticos, aunque lamenta que hasta ahora las organizaciones humanitarias solo han recibido el 37 % de los fondos necesarios para cubrir las necesidades básicas de las personas afectadas.

La República Centroafricana vive una nueva ola de violencia pese al alto en fuego acordado en junio entre el Gobierno y grupos político-militares, entre ellos los exrebeldes Séléka -que derrocaron en 2013 al presidente François Bozizé, dando paso al conflicto-, de mayoría musulmana, y las milicias Antibalaka, con predominio de cristianos y animistas.