Diario Vasco

Dakar, 14 nov (EFE).- El Foro Internacional sobre la Paz y la Seguridad en África cerró hoy en Dakar dos días de trabajos marcados por el debate sobre cómo mejorar la estrategia para acabar con el terrorismo yihadista en África, especialmente en la zona del Sahel.

Con la participación de unas 800 personas procedente de 40 países, la situación de la región protagonizó los debates de esta cuarta edición del Foro, en los que se cuestionó la eficacia de la estrategia puesta en marcha de la comunidad internacional.

Los ataques de los extremistas en el Sahel se han multiplicado en los últimos tiempos, pese al despliegue de 15.000 efectivos de la Misión de mantenimiento de la paz de la ONU (Minusma).

Algunos participantes reclamaron un cambio de la naturaleza de la misión, para que pase de ser de mantenimiento a imposición de la paz.

El presidente de Senegal, Macky Sall, anfitrión del foro, se mostró partidario de este cambio: "Ante las nuevas amenazas, las misiones clásicas de mantenimiento de la paz no se adaptan. Es el caso de la Minusma".

"Ha llegado la hora de pensar de nuevo la doctrina del mantenimiento de la paz. Ha llegado la hora de responder a los ataques yihadistas", aseveró.

El presidente de la comisión de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), Alain Marcel Da Souza, consideró que "la Minusma debe acabar con su misión tradicional de fuerza de mantenimiento de la paz para convertirse en una fuerza de imposición de la paz".

Pero el subsecretario general de la ONU encargado de las operaciones de mantenimiento de la paz, Jean Pierre Lacroix, dejó claro que la Minusma no puede dar ese giro.

Lacroix dijo que la salida de las fuerzas de la Minusma generaría una situación peor que la existente en el norte de Mali, pero agregó que la comunidad internacional apoyará a las fuerzas regionales como el G5 Sahel (Mauritania, Mali, Burkina, Níger y Chad).

Esa alianza pretende desplegar una fuerza militar conjunta de 10.000 efectivos, con el objetivo de luchar contra los grupos yihadistas e intervenir contra el tráfico de drogas, armas y migrantes.

La ONU y varios países anunciaron su contribución al presupuesto del G5 Sahel, que se calcula en 400 millones de euros.

Otras ideas debatidas fueron la necesidad de reforzar la capacidad militar de los países africanos, el armamento y la inteligencia.

También se puso sobre la mesa la necesidad de dialogar con las regiones directamente afectadas, que en muchas ocasiones se quedan al margen del desarrollo del resto del país en cuestión y, por tanto, a merced de la propaganda yihadista.