Diario Vasco

Estrasburgo , 14 nov .- El primer largometraje de la directora sueca Amanda Kernell, "Sámi Blood" (Sangre sami), sobre el pueblo olvidado de los sami, en Laponia, se alzó hoy con el premio Lux que concede el Parlamento Europeo (PE).

La cinta gira en torno a una minoría dentro de Laponia y los problemas de una joven para salir de su pequeña comunidad e integrarse en la idílica población sueca.

El galardón lo recibieron dos de las actrices de la película, hermanas en la vida real, Lene Cecilia Sparrok y Mia Erika Sparrok, ataviadas en la ceremonia de entrega con los coloridos trajes típicos lapones.

Lene, la mayor, se dirigió al hemiciclo para reivindicar "el orgullos sami", que como dejó claro después en la rueda de prensa, "también es parte de la Unión Europea".

"Este galardón es un reconocimiento para el pueblo sami, especialmente, para los de la generación de nuestros padres", que dijo, "se han sentido tratados como personas de menor valor".

"Somos un pueblo muy orgulloso y queremos dejar aquí claro que existimos, porque según la ONU nuestra población está prácticamente extinguida", reivindicó la joven actriz, que muestra en la película su habilidad como pastora de renos.

La joven llamó a que Europa "deje atrás el racismo" y denunció que su comunidad "sigue sufriendo los prejuicios", así como "el robo de terrenos en Suecia y Noruega que son de los sami".

"Para mí fue una experiencia maravillosa poder ser actriz y hacer esta película. Nos da visibilidad y eco en la historia europea, porque los sami también somos parte de la Unión Europea", reivindicó la joven.

"Sámi Blood", coproducción de Suecia, Noruega y Dinamarca que se pudo ver en el Festival de Venecia de 2016, pero que no tenía distribuidora en España, espera poder estrenarse en el resto de la UE gracias al premio.

La cinta se ha impuesto a las otras dos finalistas, "120 pulsaciones por minuto" (Francia), de Robin Campillo, y "Western" (Alemania, Bulgaria, Austria), de Valeska Grisebach. La primera representará a Francia en la categoría de mejor película en lengua extranjera en los próximos Óscar.

En la terna anterior de diez finalistas llegó a estar la película catalana que representará a España este año en los Óscar, "Estiu 1993" (Verano 1993) de Carla Simón.

Aunque es un jurado de especialistas el que decide qué películas son las finalistas al premio, son los propios eurodiputados los que deciden qué filme es el ganador.

Para poder votar, los eurodiputados tienen que justificar haber visto las tres películas nominadas.

El número de eurodiputados exacto que ha votado en esta edición -participar es voluntario- no se ha revelado, aunque fuentes parlamentarias dijeron que "en torno al 30 %".

"La importancia de este premio, su razón de ser, es, además de contribuir a la creación de una identidad europea y un cine europeo, ayudar a la distribución del cine hecho en la UE, en cualquiera de sus idiomas, que no siempre es fácil", señaló la presidenta de la comisión de Cultura de la Eurocámara, Petra Kammerevert.

El galardón no consiste en una suma de dinero, sino en los servicios de subtitulado gratuito de la película para facilitar su distribución en el resto de la UE.

"Esta película nos hace comprender que los prejuicios contra las minorías sigue persistiendo en la sociedad de hoy y que hay que seguir insistiendo para evitar que el miedo al diferente no derive en peligrosas consecuencias", dijo el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, el encargado de proclamar al ganador.

El presidente del PE también quiso destacar la importancia de reconocer la política europea de apoyo a la industria cinematográfica, siempre en dura competencia con Hollywood.

La impulsora del premio entregado por primera vez en 2007, la exeuroparlamentaria Doris Pack, apuntó que una de las claves para hacer frente a la industria de EE.UU. es dedicar fondos no solo a la producción, sino también a la distribución de las películas porque "los americanos gastan muchísimo dinero en promoción, en hacer llegar las producciones al público".