Diario Vasco

Londres, 14 nov (EFE).- Ferrari es "un caso de estudio en la historia del diseño" y como tal lo analiza el Museo del Diseño de Londres, que homenajea la marca de automóviles en su 70 aniversario con una muestra repleta de esbozos, motores y de sus coches más icónicos.

Así resumió una de las comisarias de la exposición "Ferrari: Under the Skin", Gemma Curtin, la nueva apuesta del museo, que a partir de este miércoles y hasta a mediados de abril ofrecerá a los visitantes un viaje por las entrañas de la firma.

"Queremos mostrar Ferrari como un caso de estudio en el diseño. Aquí hay una larga sección en la exposición que desvela diferentes procesos, desde los dibujos hasta el modo en que las formas de los coches fueron conseguidas", concluyó Curtin.

La muestra, presentada hoy a los medios de comunicación, está expuesta a lo largo de seis salas, en las que destacan una decena de vehículos de carretera y de competición, además de algunas carrocerías y chasis del siglo XX.

Se trata de un viaje cronológico que traslada al visitante por la historia de Ferrari, que no empieza en su propio nacimiento, sino en el ímpetu de su creador, Enzo Ferrari, por crear una marca de coches propia.

"Queremos abrir Ferrari para repasar sus setenta años de historia empezando con el hombre, Enzo Ferrari, y qué lo hacía especial, además de cuáles eran sus cualidades para lograr una compañía tan exitosa", explicó Curtin.

En el inicio del trayecto hay recopilados un compendio de reliquias del fundador, cuando la marca aún no era conocida, como cartas y notas personales, libros técnicos sobre matemáticas y mecánica, certificados legales, correspondencia e incluso relojes.

Esta parte viene precedida por una sala que alberga una replica del primer coche Ferrari, el 125 S, construido en 1947, el cual ya contaba con un motor de 12 cilindros pese a ser un automóvil pequeño.

Después de conocer la historia personal del creador de la firma italiana, el visitante se adentra en el salón más grande de la muestra, donde se profundiza sobre el diseño de los vehículos: desde su plasmación en el papel -más tarde en la pantalla-, hasta la construcción del chasis y la carrocería.

En esta especie de sala de máquinas, se expone el sistema de diseño que ha utilizado la marca para crear sus modelos a escala real, representado con un coche en el centro de la habitación, mitad madera mitad metal.

"La marca aún usa el sistema de modelado en barro, con trabajos a mano junto a pruebas de ingeniería y digitales para dar forma al vehículo", detalló la comisaria respecto al proceso de diseño.

Apelando a la idea de excelencia que siempre ha buscado Ferrari, la exhibición contiene varias piezas de diferentes motores, construidas con la máxima precisión para dar el mayor rendimiento al vehículo y encajar en su arquitectura.

Además, también se da a conocer cómo la marca trata la aerodinámica con la exposición de diagramas donde se aprecia cómo fluye el viento y con qué fuerza lo hace sobre las distintas partes de los vehículos, algo que Ferrari incluyó como parte integral del diseño en los años 60.

Una vez interiorizado el proceso completo de construcción del vehículo, el visitante puede ver coches como el primer Ferrari que ganó la popular carrera de Le Mans, a manos de Luigi Chinetti.

También el 250 GT Cabriolet (1957), el coche que perteneció al piloto británico Peter Collins, y que usaba como vehículo personal.

En cuanto al criterio de la selección, Curtin señaló que el objetivo de esta recopilación era escoger "coches puros que tuvieran un gran pedigrí", de manera que los vehículos expuestos tienen historial de carreras o pertenecieron a alguien conocido.

De hecho, la exposición aglutina coches de carretera, todos producidos cuando Enzo Ferrari estaba vivo, y otros de competición, siendo el más reciente la réplica del Fórmula 1 con el que Michael Schumacher ganó el Mundial en el año 2000.

La exposición termina con el LaFerrari Aperta, el coche más reciente de la firma, que cuenta con un motor híbrido que incorpora la tecnología KERS de la Fórmula 1 para darle mayor potencia.

El homenaje a la marca, que vende unos 8.000 coches al año, ha sido organizado con la colaboración del museo Ferrari de Maranello, en Italia.