Diario Vasco

Madrid, 13 nov (EFE).- El grupo constructor Sacyr obtuvo un beneficio neto de 96,6 millones de euros en los primeros nueve meses del año, un 8,1 % más que en el mismo periodo de 2016, ha comunicado hoy la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Si no se contabilizan los resultados extraordinarios registrados en 2016, el beneficio neto crece un 41 %.

El beneficio bruto de explotación (ebitda) aumentó un 3,8 %, hasta 271,7 millones.

Sí se incluye el gasto no recurrente por el ERE en Sacyr Construcción y Somague, que tuvo un coste de 25,5 millones en 2016, el incremento del ebitda es del 15 %.

Según la empresa, este crecimiento se debe a la estrategia de poner el foco en la rentabilidad y la generación de caja de los proyectos, y en el "estricto" sistema de gestión de riegos y de control de costes.

La cifra de negocio del grupo se elevó a 2.248,7 millones, lo que supone un aumento del 4 %.

Por áreas de negocio, la de Construcción se apuntó un ebitda de 25 millones, un 35 % menos que en los primeros nueve meses de 2016, mientras que la facturación se redujo un 12 %, hasta 877 millones.

Por el contrario, en el área de Concesiones, el ebitda aumentó un 10 %, hasta 175 millones, y la cifra de negocio lo hizo un 4 %, hasta 417 millones.

En Servicios, el ebitda ascendió a 59 millones, un 13 % más, y la facturación creció un 8 %, hasta 704 millones.

En el área industrial, el ebtida se elevó 26 millones, un 17 % más, y la cifra de negocio ascendió a 387 millones, un 34 % más.

La cartera de negocio se situó, al cierre del tercer trimestre, en 29.683 millones, un 14 % más que al cierre del pasado ejercicio.

La cartera internacional, que ya supone el 61 % del total, creció un 35 %, hasta 18.180 millones.

La deuda financiera neta cerró los nueve primeros meses en 3.192 millones, un 14,3 % menos que al termino de 2016. El coste medio de la deuda fue del 4 %.

Según Sacyr, la reducción del endeudamiento se ha llevado a cabo gracias a la culminación de la estrategia de eliminación de los riesgos asociados a la participación en Repsol.

Esta estrategia se ha concretado a través de una operación de derivados sobre 72,7 millones de acciones de la petrolera, el 60 % de su participación, con lo que se completó el proceso iniciado en la segunda mitad de 2016.

Estas operaciones han permitido cancelar la deuda de 769 millones ligada a la participación en Repsol y liberar las garantías asociadas al préstamo.

Además, el grupo constructor podrá beneficiarse de los dividendos que pague la petrolera y evitará los riesgos vinculados a la variación en la cotización de Repsol.