Diario Vasco

Dakar, 13 nov (EFE).- Los presidentes de Senegal, Macky Sall, Mali, Ibrahim Boubacar Keita, y Ruanda, Paul Kagame, pidieron hoy una estrategia global contra el terrorismo y una respuesta enérgica frente a los grupos que atacan el norte de Mali, causa de numerosas bajas para la misión de Naciones Unidas en el país.

"Ha llegado la hora de responder a los ataques repetidos de los grupos que actúan en el norte de Mali", declaró Sall al inaugurar en Dakar la cuarta edición del Foro Internacional sobre la Paz y la Seguridad que reúne a 800 participantes de 40 países.

"No podemos dejar en campo libre a fuerzas cuyo único objetivo es sembrar la muerte", añadió, y argumentó que ningún Estado es capaz de enfrentar solo esta amenaza.

Sall consideró que es necesario contar con unas fuerzas de seguridad y de defensa bien formadas para adaptar la estrategia a las nuevas exigencias de la amenaza terrorista.

Sus colegas maliense y ruandés insistieron también en la necesidad de una estrategia global frente al terrorismo, que arruina, según expusieron, los esfuerzos que se están llevando a cabo para favorecer el progreso económico y social del continente africano.

Junto a ellos la ministra francesa de Defensa, Florence Parly, aprovechó su intervención para asegurar que su país "seguirá estando a su lado en la lucha contra el terrorismo".

El arranque del foro coincidió con el aniversario de los atentados yihadistas del 13 de noviembre de 2015 en París, que se cobraron 130 vidas y dejaron centenares de heridos.

Respecto a la situación en Mali, el presidente senegalés afirmó que la lucha del país contra el terrorismo es también la de todo el continente africano y de la humanidad, además de incidir en el elevado número de víctimas que los ataques yihadistas han provocado en la Minusma (Misión multidimensional integrada de las Naciones Unidas para la estabilización en Mali).

Keita, por su parte, relató los importantes daños causados en su país desde el inicio de la crisis de violencia y señaló que, de no resolverse lo antes posible, retrasará aun más el desarrollo.

Asimismo, expuso que la inestabilidad empuja a muchos jóvenes a optar por la emigración ilegal.

La situación en Mali es inestable desde el golpe de Estado de 2012 cuando grupos tuareg rebeldes, junto a organizaciones yihadistas, se hicieron con el control del norte del país durante diez meses.

Los yihadistas fueron teóricamente expulsados gracias a una intervención internacional encabezada por Francia en enero de 2013, pero extensas zonas del país siguen escapando al control del Estado, de lo que se aprovechan grupos terroristas que perpetran ataques contra las fuerzas malienses y efectivos de la misión de la ONU en Mali.