Diario Vasco

Madrid, 13 nov (EFE).- Una abogada que trabajó en el despacho de Javier Saavedra, conocido letrado de famosos, ha declarado en el juicio que éste engaño a Javier Rigau, el marido de la actriz italiana Gina Lollobrigida y que destinó dinero que éste le dio para presentar demandas a construir su casa de Argentina.

La Audiencia Provincial de Madrid ha reanudado hoy el juicio de Saavedra, para quien el fiscal solicita cinco años de prisión y que indemnice a Rigau en 433.083 euros y a una procuradora en 34.000 por un delito de deslealtad profesional en concurso con estafa agravado por el abuso de relaciones personales y otro de apropiación indebida.

El fiscal mantiene que Rigau entregó 322.600 euros a Saavedra y además tuvo que pagar más de 144.000 en concepto de costas procesales por errores de su abogado, que Saavedra ha achacado a la actuación de letradas que colaboraban con él en su despacho y a una procuradora ya fallecida.

Según la Fiscalía los hechos se remontan a 2006 cuando al hacerse público en la revista Hola el enlace de Rigau con Lollobrigida otros medios de comunicación comenzaron una campaña contra el empresario al que tildaron de mentiroso, gigoló y delincuente.

Hoy ha testificado una de dichas letradas, Marta G.C., que estuvo en el despacho de Saavedra entre 2005 y 2008 y que ha recordado que trabajó sin contrato laboral a las órdenes de Saavedra, a quien Rigau encargó que presentara las demandas que estimara procedentes por vulneraciones al derecho al honor.

Ha insistido en que las abogadas del despacho trabajaban "al dictado" de Saavedra y que éste era el que decidía las demandas que había que presentar.

La testigo ha recordado que Saavedra le dijo a Rigau que iba a presentar cuarenta y cuatro demandas básicamente por contenidos televisivos pero finalmente se interpusieron la mitad.

Algunas de esas demandas, tal como relata la Fiscalía, terminaron en condena en costas a Rigau ya que no iban acompañadas por la prueba fundamental, el CD con la grabación del programa de televisión en cuestión.

Al respecto la letrada ha relatado que ya advirtió en alguna ocasión a Saavedra de esta circunstancia y que éste en conversación telefónica desde Argentina, a donde solía ir entre diciembre y enero, le dijo que "tirara para adelante que era un defecto que ya subsanaría pero que necesitaba llevarse el dinero para terminar de construir una casa" en dicho país.

Ha abundado en que en un momento determinado Saavedra "no consideró oportuno" presentar más demandas de las que se había comprometido con Rigau ni otras que le dijo a éste que iba a presentar por vulneraciones del derecho al honor de Gina Lollobrigida y de su madre "pues ya había cogido el dinero que necesitaba".

La testigo ha manifestado que Rigau se personaba de vez en cuando en el despacho de Saavedra en la madrileña calle de Concha Espina para ver cómo iban las demandas y que el acusado "le engañaba" diciéndole que "todo iba bien".

Un empresario amigo de Saavedra que compartió despacho con él ha manifestado que éste le comentó que Rigau le había pagado más de trescientos mil euros y que un día que le había entregado en metálico en el despacho más de 80.000 por lo que fueron a celebrarlo a un restaurante en la urbanización madrileña de La Moraleja.

El marido de la procuradora fallecida ha relatado que Saavedra le hizo abrir una cuenta a nombre de ella en la que el realizaba los ingresos y las domiciliaciones.