Diario Vasco

Rabat, 12 oct (EFE).- El Tribunal de Apelación de Alhucemas redujo anoche de 20 a 5 años la condena contra el activista rifeño Yamal Uld Abdel Nabi, quien había sido procesado por provocar un incendio en una residencia de agentes de seguridad.

El joven activista, de 19 años de edad, fue condenado el pasado 29 de agosto por el Tribunal de Primera Instancia a 20 años de prisión, la condena más dura pronunciada hasta la fecha, aunque Uld Abdel Nabi negó durante el juicio su implicación en el suceso.

El pasado 26 de marzo, un grupo de estudiantes izquierdistas volvían de una protesta y al pasar por una residencia provisional de la policía de Imzuren, a unos 15 kilómetros al sur de Alhucemas, estallaron enfrentamientos entre los manifestantes y los agentes.

Durante los choques, varios jóvenes apedrearon e incendiaron el edificio donde residían los policías.

Durante el juicio ante el Tribunal de Apelación, los abogados de Uld Abdel Nabi proclamaron su inocencia, alegando que la Policía Judicial no había podido presentar pruebas concretas sobre la presencia del joven en el lugar de los acontecimientos.

El caso de este activista provocó polémica en Marruecos debido a la dureza de la pena y la insistencia del joven sobre su inocencia.

Por otra parte, el Tribunal de Primera Instancia de Alhucemas condenó anoche al profesor del idioma bereber Karim Ahamyiq a 20 meses de prisión por demostrar su apoyo al Movimiento Popular Rifeño ("Hirak") a través de publicaciones en Facebook.

La misma corte emitió también un veredicto de un año de cárcel contra el activista rifeño Chahid Murabit, por participar en una protesta no autorizada y emplear las fuerza contra los servicios de seguridad.

Las protestas sociales del Rif estallaron en octubre de 2016, tras la muerte de un vendedor de pescado aplastado dentro de un camión de basura, y desde entonces ha habido un goteo constante de manifestaciones y detenciones.

Actualmente hay cerca de 340 rifeños detenidos entre Alhucemas y Casablanca; de ellos, hay algunos con condenas en firme, otros actualmente juzgados y unos pocos (entre ellos su líder Naser Zefzafi) aún por juzgar.

A ellos se suma otro centenar que están perseguidos en libertad.