Diario Vasco

La Haya, 12 oct (EFE).- El Parlamento holandés debatió hoy el acuerdo de Gobierno alcanzado por los cuatro partidos que formarán el futuro Ejecutivo y puso de relieve la fuerte oposición que suscitan algunas propuestas.

"La gente pensará que paga más por la compra, pero también serán conscientes de que tienen más dinero en el bolsillo", declaró el primer ministro, Mark Rutte, ante las críticas recibidas por políticas que la oposición considera que aumentan los impuestos y benefician a las grandes empresas.

Durante un duro debate entre la oposición y los grupos parlamentarios que respaldan al futuro Ejecutivo, Rutte defendió el controvertido aumenta del IVA, del 6 % al 9 %, mientras que la oposición de izquierdas cargó contra dicho aumento, por considerar que los alimentos y los bienes de uso diario serán más caros.

La nueva coalición estará formada por los liberales del VVD, los progresistas D66, Llamada Democristiana (CDA) y Unión Cristiana, que suman en total una justa mayoría de 76 escaños de un Parlamento de 150 diputados, lo que pone en duda, según la oposición la "estabilidad" del futuro Ejecutivo.

Los partidos de la oposición emplearon la jornada de ayer en examinar el acuerdo alcanzado por los cuatro partidos y sus planes, después de que se alcanzara el "récord" de siete meses sin Ejecutivo en Holanda.

"La formación del Gobierno necesitó 209 días. Esto es lo que pasa cuando se deja de lado al segundo partido de los Países Bajos", criticó hoy el líder del Partido de la Libertad (PVV), el ultraderechista Geert Wilders.

El político, cuyo partido obtuvo 20 escaños en las elecciones del pasado 15 de marzo, tildó el acuerdo gubernamental de "un terrible monstruo" y lo consideró "incluso peor que el acuerdo anterior" del Gobierno saliente.

Aseguró que "el terrorismo y la islamización son la mayor amenaza" para Holanda y advirtió de que este Ejecutivo "no tiene ningún futuro" porque la palabra "islam no aparece ni una sola vez" en sus planes.

Según el líder del partido laborista PvdA y viceprimer ministro saliente, Lodewijk Asscher, la nueva coalición coloca a las multinacionales por encima de la población.

"Millones de euros de regalos a grandes empresas e inversores extranjeros, pero los alimentos y la atención sanitaria son más caros y las personas con discapacidades pagan la factura", lamentó.

El nuevo Gobierno "se mueve a la derecha", según el líder de los verdes GroenLinks, Jesse Klaver, quien señaló que la reducción de impuestos a las grandes empresas es "el mundo al revés", porque las personas que "mantienen a la sociedad progresan menos que los ricos".

Por otro parte, los sindicatos y asociaciones ciudadanas tuvieron reacciones contradictorias ante los planes del futuro Gobierno, con visiones optimistas en unos casos y con preocupación en otros.

El presidente del sindicato de trabajadores CNV, Maurice Limmen, critica que el nuevo Gabinete hable de un "nuevo equilibrio entre el trabajo fijo y flexible", pero que no tenga planes para reforzar las pequeñas y medianas empresas.

Desde la organización ciudadana De Unie, Reinier Castelein, consideró que el nuevo Gabinete "abandona la clase media", porque "hay más facilidades para despedir" a los trabajadores.

En cuestiones sociales, un portavoz de la organización de refugiados VluchtelingenWerk Nederland criticó que los planes sobre la inmigración y la integración son "muy duros" y pasan a depender totalmente de los municipios, lo que hace que los refugiados "no tengan confianza en su futuro".

Por su parte, el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) se mostró cauteloso con los planes del futuro Gobierno en esta materia, pero positivo por "la ambiciosa agenda climática", que es "importante", aunque se considera que debería ir más allá de las inversiones en el ámbito energético.

Al término de la sesión de hoy Rutte podrá proceder al nombramiento de su nuevo Gobierno que, según algunas filtraciones a la prensa, tendrá 16 ministros y nueve secretarios de Estado, cuatro cargos más que el Ejecutivo saliente.

Si no hay contratiempos, se espera que el Gobierno de Rutte III -como es conocida en Holanda la tercera legislatura del político liberal como primer ministro- asuma el cargo el próximo 23 de octubre.

Los nuevos cargos jurarán, por primera vez, ante el rey Guillermo Alejandro, ya que durante Rutte II, que asumió el poder en 2012, aún reinaba su madre Beatriz.