Diario Vasco

Madrid, 17 sep (EFE).- Instituciones Penitenciarias prevé destinar 43,3 millones de euros en 2017 a la gestión del trabajo de los internos en los talleres, casi medio millón más que en 2016, y calcula que tanto entidades públicas como privadas dediquen otros 10,9 a formación para el empleo y orientación de los reclusos.

Así consta en una respuesta parlamentaria del Gobierno a una pregunta por escrito del diputado socialista Antonio Hurtado sobre los recursos anuales que destina Instituciones Penitenciarias a trabajo, educación, formación, salud, actividades o deporte.

Los recursos económicos directos destinado a la gestión del trabajo de los internos que realizan sus labores en los talleres productivos de los centros penitenciarios y de inserción social ascenderán en 2017 a 43,3 millones de euros entre nóminas de los internos, equipos de protección individual e inversiones en talleres.

En 2016 esta cantidad ascendió a 42,8 millones, en 2015 a 41,1, en 2014 a 39, en 2013 a 38,5 y en 2012 a 38,4, según se especifica en la respuesta al diputado, que solicitaba datos de los últimos seis años.

En cuando al dinero invertido en formación para el empleo y la orientación laboral de los internos, la previsión para 2017 es de 10,9 millones, dos menos que el año pasado debido sobre todo a un descenso en los fondos provenientes del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) -de 5,2 a 4,5 millones- y del Fondo Social Europeo -de 5,4 a 3,8-.

Los datos remitidos por el Gobierno revelan que la cuantía de estos recursos han fluctuado ampliamente en los últimos seis años, desde lo 13,2 millones de 2012, o los 16 de 2013 a los 4 en 2016.

En cuanto a la partida destinada a salud, los últimos datos son de 2016 y reflejan que ese año ascendió a 35,5 millones de euros, la mayoría (33,9) en productos farmacéuticos y material sanitario.

En 2015 esa cifra fue de 39,7 millones, en 2014 de 52, en 2013 de 51,3 y en 2012 de 52,2, según la respuesta parlamentaria, en la que se especifica que la tendencia decreciente se debe a tres factores: una gestión de los recursos más eficiente, el ajuste de precios del Plan Estratégico Sanitario y los conciertos de asistencia sanitaria.