Diario Vasco

Alicante, 16 sep (EFE).- El historiador Fernando García de Cortázar ha reivindicado la gran influencia que tuvo en Europa en el siglo XVIII la Ilustración española, muchos de cuyos autores tuvieron que exiliarse y han permanecido durante dos siglos prácticamente "en el olvido".

En declaraciones a Efe, García de Cortázar ha explicado que la principal figura de esta Ilustración española, "no política, sino humanística y científica", fue el jesuita Juan Andrés y Morell, nacido en Planes (Alicante) en 1740 y fallecido en Roma en 1817, de cuya muerte se conmemoran los 200 años y fue autor de la primera Historia Universal de las Letras y las Ciencias.

Por esa efeméride, el próximo 23 de septiembre se celebrará en Planes en el auditorio que lleva su nombre un acto académico abierto al público en el que García de Cortázar, catedrático de Deusto y Premio Nacional de Historia 2008, ofrecerá la conferencia 'Juan Andrés, gloria de la Ilustración española'.

Este acto sucede a un reciente congreso internacional denominado 'Juan Andrés y la Escuela Universalista Española' y a una exposición con el mismo título en la Biblioteca Histórica de la Complutense madrileña, clausurada el pasado junio.

Andrés es la cabeza de la llamada 'Escuela Universalista', que estuvo formada, ha relatado el historiador, por una treintena de autores, entre ellos el creador de la lingüística universal y comparada, Lorenzo Hervás, y el autor de un concepto de expresión para una idea de música universal, Antonio Eximeno.

También los botánicos Antonio José Cavanilles y Mutis, el naturalista Francisco Javier Clavijero o los meteorólogos Benito Viñes y Federico Faura, entre otros muchos, la mayoría de los cuales se vieron empujados a vivir un largo exilio por orden de Carlos III.

Según García de Cortázar, esta Escuela Universalista integrada fundamentalmente por intelectuales jesuitas refleja la "portentosa Ilustración española tardía, empirista y cristiana que por primera vez expresa una visión global del orbe, la humanidad y la ciencia".

Ha afirmado que recientes estudios históricos sitúan la Escuela Universalista Española del siglo XVIII como un "hito de primera magnitud en la historia del pensamiento universal, pues plantea abiertamente la necesidad de relacionar el progreso científico con la naturaleza humana y los interrogantes de la cultura".

"Esta Ilustración humanista y científica llegó donde nunca pudo llegar la mera Ilustración política, y ofrece hoy instrumentos claros para abordar satisfactoriamente una irrefrenable época de globalización como la nuestra, regida casi con exclusividad por la voracidad del mercado y la comunicación electrónica", ha apuntado.

Por ello, ha sostenido que "es necesario reescribir la historia de la cultura y de las ideas, la historia del pensamiento moderno" para ofrecer "la verdadera dimensión de la Ilustración europea", es decir, de "los fundamentos de nuestra civilización moderna".

"No es sostenible continuar manteniendo y divulgando hoy la imagen de un orden europeo sustentado por la Ilustración francesa, acompañada de una Ilustración alemana, sobre todo kantiana, y a lo sumo la consideración del Empirismo inglés", ha afirmado.

Así, ha añadido que también "existió una potente Ilustración española o hispánica, una Ilustración universalista", que estuvo "enfocada a la emancipación del individuo no por medios políticos revolucionarios, sino por los exclusivos medios de la ciencia y el saber".

De esta manera, ha concluido "que la cultura levantada por los españoles no era la pariente pobre de una Europa de las Luces, ni la vieja caverna del fanatismo religioso, enemigo de la 'funesta' manía de pensar", sino que "los españoles habían pensado mucho y bien".

"¿Cómo se puede entender que Juan Andrés y Morell, el jesuita admirado por Goethe, el padre de la Historia universal y comparada de la Literatura, el hombre de saber enciclopédico que asombró a Europa, sea un perfecto desconocido para la mayoría de sus compatriotas?", se pregunta García de Cortázar, quien extiende este olvido a "decenas y decenas de intelectuales desterrados, perdedores que siempre mueren más veces".