Diario Vasco

Redacción deportes, 15 sep (EFE).- El australiano Daniel Ricciardo (Red Bull) presentó sus credenciales para el Gran Premio de Singapur liderando las dos tandas de entrenamientos en el circuito urbano de Marina Bay, en una jornada marcada por los anuncios de cambios de motor de Toro Rosso y McLaren.

El dominio de Red Bull en la tabla de tiempos, en la que se impusieron sus dos pilotos a la velocidad de los Mercedes e incluso se vio a unos Ferrari inesperadamente atrás en la segunda sesión -noveno el finlandés Kimi Raikkonen y undécimo el alemán Sebastian Vettel-, quedó oscurecido por las noticias que se produjeron entre los primeros y los segundos entrenamientos.

En apenas 12 minutos, McLaren y el fabricante japonés de motores Honda anunciaron el final de tres años de colaboración con resultados muy por debajo de los esperados, y la escudería británica confirmó su compromiso con la francesa Renault para utilizar sus unidades de potencia en las próximas tres temporadas.

De forma prácticamente simultánea, Honda cambió McLaren por Toro Rosso, al que equipará a partir de 2018, y Renault -la escudería, no el fabricante- confirmó que el español Carlos Sainz cambiará el próximo año el azul del equipo de Faenza (Italia) por el amarillo de los coches galos, en lugar del británico Jolyon Palmer.

Muchas novedades que planteaban no pocos interrogantes, entre ellos cuál será la decisión del bicampeón del mundo español Fernando Alonso sobre su continuidad en McLaren conocido que al año que viene la escudería de Woking (Inglaterra) utilizará motores Renault, la misma factoría con la que se subió a lo más alto en 2005 y 2006.

Alonso se limitó a decir, después de una segunda sesión de entrenamientos en la que los McLaren ocuparon unos sorprendentes sexto y séptimo lugares -encabezados por el belga Stoffel Vandoorme, hoy más rápido que Alonso-, que tendría que hablar con Renault y conocer sus planes antes de tomar una decisión.

Por su parte, Carlos Sainz ya había declarado en el comunicado de Renault su ilusión por formar parte de un conjunto de una marca constructora y confesado en las redes sociales antes de los segundos entrenamientos -los primeros para él, ya que en la primera sesión su coche fue pilotado por el indonesio Sean Gelael- la ilusión que le hace pilotar en la casa que hizo campeón a su ídolo Alonso.

En la pista, Red Bull demostró hoy tener un puntito más de velocidad que Mercedes en el asfalto de Marina Bay, y afrontará con buenas perspectivas la sesión de clasificación de mañana, sábado.

No obstante, es de sobra conocido en el circo de la Fórmula Uno que Mercedes, en lo tocante a las clasificaciones, siempre tiene un as de potencia bajo la manga. Y el Ferrari del tetracampeón alemán Sebastian Vettel fue segundo en la primera sesión en un circuito en el que ha ganado cuatro veces, por lo que su undécimo lugar del segundo entrenamiento puede considerarse una anécdota.

Lo que parece seguro es que Ricciardo será un contendiente en la lucha por la 'pole position' en Singapur, un circuito estrecho en el que partir desde la primera marca de la formación de salida supone gran parte de la victoria.