Diario Vasco

Kabul, 3 ago (EFE).- El padre de una de las jóvenes afganas que participaron en julio en un concurso de robótica en Estados Unidos, tras una controvertida disputa con las autoridades estadounidenses por la obtención del visado, se encuentra entre los 32 muertos por el atentado el martes en una mezquita en el oeste de Afganistán.

"El padre de la capitana del equipo de robótica, Fatimah Qaderyan, murió en el reciente incidente (en la mezquita). Primero resultó herido grave y desafortunadamente murió por las heridas en el hospital", afirmó hoy a Efe el mentor de las estudiantes, Ali Reza Mehraban, que aclaró que falleció el miércoles por la mañana.

En ese atentado suicida contra una mezquita de la minoría musulmana chií en la ciudad de Herat, reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), murieron 32 personas y otras 66 resultaron heridas, algunas de las cuales continúan en estado grave.

Según el mentor, la familia de la víctima no fue informada hasta ayer por la mañana de que éste se encontraba entre los afectados por el ataque, que tuvo lugar después del rezo de la tarde, cuando un gran número de personas se encontraban todavía en el templo.

Mehraban relató que la capitana del equipo, de 14 años y "la que posee más talento de todas", estaba siempre hablando de su padre como "un héroe" al ser que era él el que la apoyaba en todo, dentro de una sociedad en el que las mujeres suelen estar recluidas.

"Desde que se le informó de (la muerte) de su padre, no ha comido nada ni bebido incluso agua (...) Sólo piensa en él", concluyó el mentor, que anotó que todas las compañeras acompañan a Fatimah en estos duros momentos.

Las seis jóvenes afganas, de entre 14 y 17 años, participaron a mediados del mes pasado en Washington en el concurso de robótica First Global, en el que compitieron con representantes de 160 países.

Su caso saltó a la luz cuando se conoció que las estudiantes habían solicitado los visados dos meses antes, y una tras otra habían ido recibiendo la negativa de la Embajada de Estados Unidos en Kabul para viajar a Norteamérica.

Hasta que, en un giro repentino, las autoridades de EEUU optaron por cambiar de postura y concederles el permiso para viajar, lo que permitió a las jóvenes competir en un torneo en el que finalmente se alzaron con la medalla de plata al coraje.

La imagen de un grupo de jóvenes afganas compitiendo en un torneo internacional sigue siendo algo inaudito en un país que hace menos de dos décadas, cuando los talibanes gobernaban, tenía prohibida la educación femenina y cerraba las escuelas.

En la actualidad el 39 % de los 9,2 millones de estudiantes en el país son mujeres, según datos del Ministerio afgano de Educación.

Sin embargo, entre 3 y 5 millones de niños, la mayoría de ellos mujeres, permanecen todavía alejados de las aulas.

"Deseábamos mostrar nuestras habilidades (...) y convertirnos en las futuras líderes del país", aseguró a Efe la capitana Fatimah en junio, cuando aún batallaban por obtener el visado.