Diario Vasco

Pekín, 2 ago (EFE).- El Gobierno chino ha protestado ante Corea del Sur por la posible reanudación de los trabajos para completar el sistema de misiles THAAD, que Washington y Seúl negocian tras el último ensayo balístico de Corea del Norte, confirmaron hoy a Efe desde el Ministerio de Exteriores.

China trasladó su preocupación a la parte surcoreana "a través de vías diplomáticas" y urgió a Corea del Sur y Estados Unidos a detener la instalación y retirar las piezas ya desplegadas del THAAD, señalaron desde la oficina del portavoz de la Cancillería china.

"La instalación del THAAD no solucionará" los problemas en la península coreana, sino que "complicará" el asunto, consideraron las autoridades chinas.

EEUU y el Gobierno de la destituida presidenta Park Geun-hye acordaron la instalación del THAAD en julio de 2016 y comenzaron a desplegarlo en abril de este año, en respuesta a las continuas pruebas balísticas de Pyongyang y frente al fuerte rechazo de China, que lo ve como una amenaza a su seguridad.

Tras la caída de Park, la nueva Administración surcoreana de Moon Jae-in ordenó congelar la instalación del escudo en junio para someterlo a un estudio de impacto ambiental, pero la escalada armamentística de Corea del Norte le llevó este fin de semana a pedir que se completara el despliegue del THAAD de manera temporal.

Hasta su paralización, se habían instalado dos de las seis lanzaderas con las que consta el THAAD, y Washington y Seúl negocian ahora cómo y cuándo desplegar las cuatro restantes para hacer frente a la amenaza norcoreana.

Esta posibilidad inquieta a Pekín, que considera que los potentes radares del THAAD, instalado a unos 300 kilómetros al sureste de Seúl, pueden servir para obtener datos de sus bases militares y ha advertido en reiteradas ocasiones de "consecuencias" si se instala este controvertido sistema.

El Gobierno chino no suele ofrecer más detalles al respecto, si bien este año impulsó de manera encubierta un boicot económico a empresas surcoreanas que operan en el país.

El nuevo impulso al THAAD se produce después de que Pyongyang realizara la semana pasada su segundo ensayo de un misil balístico intercontinental, con capacidad, según los expertos, para alcanzar partes del territorio estadounidense.