Diario Vasco

Madrid, 3 ago (EFECOM).- El proceso de desmantelamiento de una central nuclear, como el que deberá afrontar Garoña es una operación larga y compleja, en la que España cuenta con antecedentes exitosos a través de Enresa, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos.

Creada en 1984 se trata de una entidad pública y sin ánimo de lucro responsable de la gestión de los residuos radiactivos que se generan en cualquier punto del Estado.

La empresa pública es responsable del desmantelamiento de instalaciones nucleares como Vandellós I (Tarragona), José Cabrera o Zorita (Guadalajara), las del CIEMAT en Madrid, el reactor experimental Argos I de Barcelona, la antigua fábrica de uranio de Andújar o la planta Lobo G en Badajoz, entre otras, según refleja el 6º Plan General de Residuos Radiactivos.

El proceso que deberá afrontar Garoña, a partir de ahora, se podría segmentar en nueve claves aunque cada instalación requiere un "traje a medida" y conlleva incógnitas como la estimación del coste de la operación.

1.- Actividades previas:

Se desarrollan bajo la responsabilidad del operador y consisten fundamentalmente en la gestión del combustible gastado (residuo de alta actividad) y en el acondicionamiento de los residuos de operación.

Finalizada las actividades previas y con la autorización ministerial correspondiente, la titularidad (Nuclenor en el caso de Garoña) deberá ser transferida a Enresa para la ejecución del Plan de Desmantelamiento y Clausura.

2.- Plan de desmantelamiento y clausura:

Una vez que cesa la actividad se debe elaborar la documentación reglamentaria del Plan de Desmantelamiento y Clausura de Santa María de Garoña. Este proceso se concibe como una actividad industria cuya finalidad es liberar completamente el emplazamiento y la adecuada gestión de los materiales resultantes.

Incluye desde la retirada de elementos convencionales, desmontaje de componentes radiológicos, descontaminación y restauración ambiental del emplazamiento donde se ubica la nuclear.

3.- Actividades preparatorias:

En caso de ser necesarios, como ocurrió en Zorita, se deberán adecuar sistemas e instalaciones auxiliares de la planta para su funcionalidad en las nuevas actividades que deberán acoger durante el desmantelamiento.

Por ejemplo en Zorita se transformó el edificio de turbinas en una instalación auxiliar para el tratamiento y almacenamiento temporal de residuos procedente del edificio de contención.

4.- Desmantelamiento de elementos convencionales:

Comprende la intervención sobre instalaciones convencionales a medida que no se requiere su uso, como las torres de refrigeración edificios eléctricos, sala de control...

5.- Desmantelamiento de elementos radiológicos:

Antes de todo ello, el combustible nuclear gastado debe ser cargado en contenedores y almacenado en el ATI (almacén temporal individualizado) de la instalación.

El desmantelamiento de los componentes del circuito primarios, ubicados en el interior del edificio de contención, es una de una de las actividades más complejas. En el caso de Zorita requirió el uso de herramientas de corte manejadas a distancia para segmentar bajo el agua de la antigua piscina del reactor de elementos internos y de la vasija del reactor.

Además se debe desmontar in situ otros grandes componentes del circuito primario como generador de vapor.

El caso de Vandellós es diferente pues se ha dejado en pie y sellado el cajón del reactor, que esta confinado y cubierto por una estructura de protección, que se mantendrá hasta el año 2028 en que se prevé su retirada al final de "periodo de latencia".

6.- Descontaminación y demolición de edificios:

Comprende la descontaminación de paredes y suelos de los edificios radiológicos, para una vez certificada la ausencia de cualquier traza residual, proceder a su demolición con técnicas convencionales.

7.- Gestión de materiales:

Tiene como fin optimizar el volumen de residuos y se trata de una actividad básica que se mantiene durante todas las fases de desmantelamiento.

Como ejemplo, el caso de la nuclear José Cabrera (Zorita), Guadalajar, se estima que hasta el final del proceso se gestionarán alrededor de 104.000 toneladas de los que un 4 % se catalogarán como residuos radiactivos (2 % en el caso de Vandellós 1).

Los residuos de baja y media actividad (RBM) serán ubicados en el Almacén de Residuos Radiactivos de Baja y Media Actividad de El Cabril, en Sierra Albarrana (Córdoba).

8.- Restauración del emplazamiento:

Su objetivo es devolver el emplazamiento a sus características iniciales. Garantiza que los suelos están limpios de cualquier posible radiactividad residual. Comprende el saneamiento de los terrenos y una caracterización final que permita solicitar la declaración de clausura, para devolver el emplazamiento a su propietario.

9.- Plazos: