Diario Vasco

Bangkok, 31 jul (EFE).- Los amantes de las bicicletas tratan de evitar las concurridas avenidas de Bangkok a fin de desplazarse por la ciudad, sortear accidentes y promover un sistema de transporte saludable en esta urbe afamada por su denso tráfico y contaminación.

Pramote Boonchom, un bangkokiano de 49 años, circula por callejones y calles menos transitadas siempre que es posible para llegar hasta su destino.

"Andar en bicicleta en las avenidas principales de Bangkok es muy peligroso. No me fío, aunque llevo todos los equipamientos (de protección) necesarios", afirma a Efe este amante del medio de transporte alternativo que practica diariamente desde 2012.

Desde hace unos años ha crecido el parque de bicicletas que se vislumbran en las caóticas calles de la capital tailandesa.

Ya sea para desplazarse hasta el trabajo, hacer recados o visitar a los amigos, sus seguidores optan por la bici para evitar los frecuentes atascos, reducir costes de transporte, luchar contra la contaminación o mejorar su salud, entre otras razones.

A pesar de que el consistorio capitalino intentó promover el uso de bicicletas a lo largo de la metrópoli a través de su alquiler o al establecer una especie de carril bici en algunos barrios, las medidas han fallado a la hora de proteger a los ciclistas.

Puestos de comida, arboles, farolas o postes de luz obstaculizan el carril exclusivo que también es invadido por motos y que en parte discurre por aceras minadas de baldosas inestables e infinidad de hoyos o tapas de alcantarilla que sobresalen del trazado.

"Aunque ha sido reparado el callejón frente de mi casa, la superficie sigue siendo dispar. Lo que me obliga a circular por mitad de la carretera", explicó Pramote, al señalar que en el asfalto de la ciudad también son comunes los baches.

Las leyes de tráfico en Tailandia prácticamente ignoran a las bicicletas y los castigos por infracciones son laxos y raramente castigados.

La Oficina de la Policía Metropolitana registró que en al menos el 1% de los accidentes que ocurren en Bangkok está involucrada una bicicleta.

La falta de respeto a las leyes o los descuidos de los conductores, entre otras, son las razones más frecuentes en los accidentes.

Se desconocen, sin embargo, las fatalidades de usuarios de este medio de transporte alternativo en el segundo país del mundo con la mayor tasa de mortalidad por habitante en carretera, por detrás de Libia.

Pramote y otros ciclistas conceden ciertos logros al Ayuntamiento como la construcción de una ruta de 24 kilómetros en el norte de Bangkok donde se provee de seguridad.

Este circuito es una de las 30 rutas existentes ubicadas a lo largo de la metrópoli, según los últimos datos del Departamento de Tráfico y Transporte, y que Pramote confía en que sigan ampliándose.

Otras actividades, como carreras populares, los oficiales cierran parcialmente el tráfico o facilitan convoyes policiales que abren y cierran el pelotón.

En algunos de los más grandes parques de la urbe también se permite el acceso de bicicletas y cuentan con kilométricas rutas habilitadas; y el metro elevado que cruza la ciudad permite el acceso gratuito de bicis todos los días para promover esta actividad alrededor de Bangkok.

La explosión del uso de la bicicleta como medio de transporte urbano también ayuda a promover nuevos negocios más concienciados con el bienestar y el medioambiente, como un servicio de zumos naturales ubicado en el distrito central de Watthana que utiliza ciclistas para distribuir sus productos.

Más de 10.000 personas participan al año en los paseos turísticos en bicicleta de Recreational Bangkok Biking, una de la decena de agencias de turismo que se ha sumado a la promoción de un turismo más ecológico, cuyos precios varían desde cerca de 1.000 baht (30 dólares o 25 euros) hasta superar los 10.000 (300 dólares o 256 euros).