Diario Vasco

Kigali, 2 ago (EFE).- El presidente de Ruanda, Paul Kagame, que con toda probabilidad será reelegido para un tercer mandato el próximo viernes, es el arquitecto de una nueva y próspera nación alejada del genocidio que la devastó, pero muchos le acusan de haberla convertido en un estado autoritario camuflado de democracia.

Kagame (Ruanda, 1954), de la etnia tutsi, tuvo que abandonar su país a los 4 años con a su familia ante la ola de violencia iniciada por extremistas de la etnia rival, los hutus.

Después de pasar por Burundi y la República Democrática del Congo, la familia se estableció en 1960 en un campo de refugiados de Uganda.

En 1979, se unió a la guerrilla del Ejército de Resistencia Nacional (NRA), encabezada por Yoweri Museveni, actual presidente de Uganda, en la que llegó a ser jefe de inteligencia.

Sin embargo, en 1986 participó en la fundación del Frente Patriótico de Ruanda (RPF), una organización paramilitar ideada para luchar contra el Gobierno de su país natal, dominado por los hutus.

En 1994, el presidente ruandés Juvenal Habyarimana murió al ser derribado el avión en le que viajaba. Este incidente desató la matanza de cerca de un millón de tutsis y hutus moderados en menos de cien días, el genocidio de Ruanda.

Fue entonces cuando la milicia del RPF entró en Ruanda y llegó hasta Kigali, donde consiguió hacerse con el poder.

Kagame, que era el comandante militar del RPF, fue nombrado vicepresidente de Ruanda y ministro de Defensa. Posteriormente, tras la dimisión del entonces jefe de Estado, fue nombrado presidente en el año 2000.

En 2003 se presentó por primera vez a las elecciones y ganó con el 90% de los votos. En los comicios de 2010, que se celebraron sin una oposición genuina, fue reelegido por el 93% de los votantes.

Desde 2003, y especialmente desde 2010, Ruanda ha experimentado un gran auge económico (6,8% de crecimiento actual) y social basado en la estabilidad y la lucha contra la corrupción.

"Después de detener el genocidio, el presidente logró restaurar la unidad. Es el arquitecto de la paz y de la seguridad en Ruanda", asegura a Efe el vicerrector de la Universidad de Teconología y Estudios Empresariales de Kigali, Tombola Gustave.

"Su interés por la educación ha aumentado alfabetización de Ruanda. Casi todos los niños tienen posibilidad de ir a la escuela", añade Faith Katarewka, directiva de la editorial de libros de texto educativos Fountain Publishers.

Los evidentes avances sociales y económicos del país tienen teniendo, según diferentes organizaciones internacionales, un precio inadmisible: el de los derechos humanos.

Kagame es censurado desde hace años por limitar las libertades civiles, practicar una férrea censura sobre los medios de comunicación y perseguir y encarcelar a los disidentes del régimen.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch acusan incluso a las fuerzas de seguridad nacionales de cometer ejecuciones extrajudiciales.

Con el apoyo público de los dos principales partidos de la oposición, los expertos ruandeses consideran que su resultado no bajará del 90% de los votos.

No obstante, enfrente tendrá a Frank Habineza, líder del Partido Verde Democrático de Ruanda, la única formación que votó en contra de la enmienda constitucional que permitió aspirar a Kagame a un tercer mandato, la única oposición real del país.

Sus posibilidades, son igual de nulas que las del independiente y desconocido experiodista Philippe Mpayimana, que se presenta por primera vez a la carrera presidencial.