Diario Vasco

Madrid, 2 ago (EFE).- "Juego limpio (financiero)" es preferible a la expresión "fair play (financiero)", que en contextos no relacionados con las cuentas de un club se traduce a menudo como "deportividad", señala la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia EFE y BBVA.

En los medios de comunicación se emplea con frecuencia esta expresión inglesa: "El fichaje de Neymar, pendiente del 'fair play' financiero", "¿Qué es el 'fair play' financiero?", "La clase y el 'fair play' de un atleta llamado Iván Fernández" o "La directiva azulgrana hizo gala de su 'fair play' felicitando a Ronaldo".

La página oficial de la UEFA obvia este extranjerismo y recurre a la traducción "juego limpio financiero", que tiene, entre otros objetivos, sanear las cuentas de los clubes, velando por que no gasten más dinero del que ingresan y por que no incurran en déficits de liquidez para evitar retrasos en los pagos a otros clubes, empleados o autoridades fiscales.

Por otra parte, en un sentido más amplio, el anglicismo "fair play" se emplea para referirse a la actitud cortés o a la conducta correcta y elegante que muestran no solo los deportistas (por ejemplo, al echar fuera el balón cuando un rival se lesiona), sino cualquier persona, en muy diversos ámbitos y situaciones.

El "Diccionario panhispánico de dudas" indica que la existencia de la expresión "juego limpio", definida como 'conducta honrada en una competición o juego', hace innecesario el anglicismo "fair play".

Además, también puede traducirse por el término "deportividad", que se define, según el Diccionario académico, como 'proceder deportivo (ajustado a las normas de corrección)'.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir "El fichaje de Neymar, pendiente del juego limpio financiero", "¿Qué es el juego limpio financiero?", "La clase y el juego limpio de un atleta llamado Iván Fernández" y "La directiva azulgrana hizo gala de su deportividad felicitando a Cristiano Ronaldo".

La Fundéu BBVA (www.fundeu.es), que trabaja asesorada por la Real Academia Española y cuyo principal objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación, cuenta con la colaboración, además, del Instituto Cervantes, la Fundación San Millán, Accenture, Gómez-Acebo & Pombo y Prodigioso Volcán.