Diario Vasco

Zamora, 2 ago (EFE).- El incendio forestal declarado el pasado sábado en el entorno del parque natural de Arribes del Duero en la provincia de Zamora, el más importante por superficie de los registrados este verano en Castilla y León, ha quedado controlado esta tarde tras quemar un total de 3.066 hectáreas de terreno.

El incendio, que se declaró de forma intencionada, ha estado activo desde el pasado sábado al mediodía hasta poco antes de las siete de la tarde de hoy, según ha informado la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

En total, según dichas fuentes, el fuego ha arrasado un total de 1.491,67 hectáreas de matorral de jara, retama y monte bajo de encina; 710,72 hectáreas de arbolado de encina y rebollo; 303,13 hectáreas de pasto; 559,90 hectáreas de superficie agrícola y 0,76 hectáreas de otro tipo de superficie, según la medición oficial de la Junta de Castilla y León.

En las últimas horas han trabajado en las labores de extinción dos agentes medioambientales, un retén de maquinaria, un vehículo autobomba y una cuadrilla de tierra.

El fuego se inició en dos focos simultáneos en Pino del Oro y Castro de Alcañices, localidades del parque natural de Arribes del Duero, perteneciente a la reserva de la biosfera transfronteriza Meseta Ibérica.

El lugar de inicio y la dirección del viento hicieron que en las primeras horas el incendio se extendiera con rapidez, traspasara la carretera Nacional 122, principal vía de comunicación de la provincia de Zamora con Portugal, y llegara hasta la localidad de Bermillo de Alba.

En este pueblo se quemó una nave ganadera de las afueras situada junto a la N-122, además de arder un vehículo autobomba de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que se averió.

Las llamas llegaron a 150 metros de las primeras casas de Bermillo de Alba, por lo que se ordenó el desalojo de los vecinos, que se negaron a abandonar la localidad, y posteriormente ya no fue necesaria su evacuación al pasar el peligro.

El incendio continuó en dirección a Videmala, donde la cola del río Aliste del embalse de Ricobayo hizo de barrera natural para frenar las llamas, lo que permitió que el domingo el fuego quedara estabilizado y acotado en un área de unos treinta kilómetros de perímetro.