Diario Vasco

Burgos, 1 ago (EFECOM).- Los municipios situados a menos de 10 kilómetros de la central nuclear de Santa María de Garoña en Burgos llevan varios meses trabajando en un plan de desarrollo de la zona alternativo a la planta que ha sido su principal fuente de empleo e ingresos durante más de 40 años.

La alcaldesa del Valle de Tobalina, donde está enclavada la central, Raquel González, ha adelantado a Efe que las bases están ya diseñadas y se precisarán a partir del próximo otoño, antes de pedir a las administraciones, sobre todo a la Junta de Castilla y León y al Gobierno central, ayudas para aplicarlo.

"Lo que los vecinos no quieren es que vuelva a llegar un plan elaborado desde fuera, como ya ocurrió, sin conocer las necesidades e intereses reales de la zona", ha explicado la alcaldesa.

González ha considerado que, tras cuatro años con la central de Garoña parada (desde diciembre de 2012) los vecinos se habían "hecho a la idea de que el cierre definitivo era cuestión de tiempo".