Diario Vasco

Jerusalén, 17 jul (EFE).- La tensión continúa en Jerusalén en torno a la Explanada de las Mezquitas, tras las medidas de seguridad impuestas por Israel después del ataque del pasado viernes, en el que tres árabes israelíes armados mataron a dos policías, antes de ser abatidos.

Las autoridades islámicas del complejo de la Mezquita de Al Aqsa, incluido el muftí (jurista musulmán cuyas decisiones pueden tener valor de ley), pidieron hoy en un comunicado a los fieles musulmanes palestinos que no atraviesen los arcos instalados por la Policía israelí y que rechacen todos los "procedimientos para cambiar la histórica situación de la Mezquita de Al Aqsa".

La nota invita a los palestinos a rezar en las calles de Jerusalén y en los alrededores de la Explanada en caso de que los detectores de metales instalados en los accesos no se retiren.

El portavoz de la Policía, Micky Rosenfeld, señaló a Efe que se instalaron "en torno a unos diez arcos detectores", que se reparten entre la Puerta Magrebí y la Puerta de los Leones y explicó que el acceso a la Explanada se ha limitado temporalmente a los residentes en Jerusalén.

Anoche, decenas de palestinos se reunieron frente a los detectores en señal de protesta en contra de estas nuevas medidas de seguridad.

Frente a esta última, uno de los principales accesos a la Explanada, decenas de musulmanes acudieron para toparse con un fuerte dispositivo policial.

La fuerte presencia de efectivos de seguridad y la aglomeración de manifestantes provocó cortes en las calles adyacentes y caos circulatorio al anochecer alrededor de la vieja ciudadela amurallada y el adyacente Monte de los Olivos.

Varios de los musulmanes congregados declararon a Efe que consideran las nuevas medidas de seguridad una manera más de Israel para ejercer el control sobre ellos y aseguraron que someterse a ellas suponía aceptar la soberanía israelí en la zona, territorio ocupado de acuerdo a la comunidad internacional.

Los arcos con detectores de metales, instalados ayer, junto con el aumento de presencia policial y el incremento de las cámaras de seguridad, son algunas de las medidas que el gobierno israelí está implementando después del ataque el viernes en las proximidades de la Puerta de los Leones.

El sagrado lugar, denominado por los musulmanes Noble Santuario, alberga la Mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca y es el tercer lugar más santo en el islam (tras la Meca y Medina), y también el sitio más sagrado para el judaísmo, que lo denomina Monte del Templo.

A sus pies se encuentra el principal lugar de culto judío, el Muro de las Lamentaciones.

La Liga Árabe advirtió el sábado de la "gravedad" del cierre de Al Aqsa que, apuntó, puede motivar futuros conflictos religiosos y "empeorar" el terrorismo y la violencia en la región.