Diario Vasco

Ginebra, 17 jul (EFE).- La ONG Consejo Noruego de Refugiados (CNR) alertó hoy de que las operaciones humanitarias en República Centroafricana tienen una brecha financiera del 70 por ciento, que coincide con el peor momento de la crisis en ese país desde 2014.

"El número de familias que han debido abandonar sus hogares se ha incrementado hasta niveles que no habíamos visto desde el pico del conflicto armado en 2014", señaló el director del CNR para ese país, Eric Batonon.

En los últimos tres meses 100.000 personas adicionales se han desplazado de forma forzosa debido a que los combates se han reanudado en varias partes del país, con lo que el número de desplazados internos llega ahora a 534.000 y el de refugiados en países vecinos ha superado los 481.000, según la organización.

La espiral de violencia que ha vuelto a apoderarse de la República Centroafricana ha provocado que nuevamente casi la mitad de su población -unos 2,2 millones de personas- necesite ayude humanitaria.

De los 400 millones de dólares que la ONU y las organizaciones con las que colabora han pedido para hacer frente a las necesidades de esas víctimas, sólo se han recibido 120 millones en lo que va del año.

En un comunicado, el CNR ofrece testimonios de desplazados recientes cuyas comunidades han sido quemadas por los exrebeldes Séléka y que han visto cómo familiares, amigos o vecinos eran asesinados, por lo que su huida fue precipitada y no pudieron llevar prácticamente nada con ellos.

"Necesitamos despertarnos ante el hecho de que la República Centroafricana nuevamente está en una devastadora crisis de violencia. Cerrar los ojos ante esta situación no hará que desaparezca, sino únicamente provocará que empeore", dijo Batonon.

El próximo día 23 se cumplirán tres años desde que los rebeldes Séléka y anti-Balaka firmaron un alto al fuego, después de un año y medio de enfrentamientos, lo que redujo la violencia, pero dejó sin resolver varios asuntos que ahora han resurgido.

El conflicto se reavivó a partir del pasado noviembre y se ha extendido a partes del país que antes no habían sido afectadas.

Un supuesto acuerdo de paz firmado el pasado junio entre trece de los catorce grupos armado no ha tenido resultados visibles.

La violencia se combina de forma dramática con la falta de los servicios más elementales en un país donde el 66 % de la población no tiene acceso a agua potable y uno de cada diez niños muere antes de cumplir cinco años.