Diario Vasco

(actualiza la información con referencia FC4160 con más detalles de los disturbios)

La manifestación transcurrió mayoritariamente en calma, aunque varios grupos anarquistas lanzaron cócteles molotov la estatua del Soldado Desconocido que se encuentra ante el Parlamento y se enfrentaron con la policía.

Aunque en un principio los agentes consiguieron disolver los disturbios con gases lacrimógenos, varios incidentes similares se reprodujeron en las inmediaciones de la plaza Syntagma.

También hubo choques en el área de la Universidad de Atenas, donde los gases lacrimógenos llegaron a entrar en una parada de metro cercana.

Con pancartas en las que se podía leer "No a los viejos y nuevos memorandos" o "Levantaos contra nuevos robos y engaños", los manifestantes expresaron su rechazo a lo que se ha bautizado como el "cuarto memorando".

Se trata del paquete de ajustes adicionales no previstos en el tercer rescate y que se aplicarán una vez concluya el programa actual.

El Gobierno de Alexis Tsipras pactó estas medidas con los acreedores con vistas a obtener la perspectiva de un alivio de la deuda.

El paquete legal que será votado hoy contempla, entre otros, un nuevo tijeretazo a las pensiones a partir de 2019 y subidas de impuestos a partir de 2020.

El objetivo es un ahorro del gasto estatal e ingresos adicionales por un total de 4.900 millones de euros anuales.

La protesta en la plaza de Syntagma, a los pies del Parlamento, estuvo amenizada por la orquesta Mikis Theodorakis, que interpretó temas del amplio repertorio del compositor griego mas internacional.

Muchos de los manifestantes reconocían que es tarde para lograr que el Gobierno de marcha atrás a una política que la mayoría ve idéntica o peor a la de gobiernos de derecha o centro, habida cuenta de que el izquierdista Tsipras ha firmado todo lo que le han exigido los acreedores.

"Las cosas solo podrían cambiar si una plataforma de izquierdas alternativa a Syriza presentara un programa con el que fuera capaz de convencer y movilizar al pueblo", dijo a Efe María, una maestra de 60 años, con poca esperanza de que esta posibilidad sea real.

María, como muchos de los que votaron a Tsipras en 2015, se siente defraudada por el líder del partido Syriza, quien, dice, "ha engañado dos veces al pueblo, la primera con el programa de Salónica y la segunda con el referéndum".