Diario Vasco

Río de Janeiro, 18 may (EFE).- Las marchas convocadas para el próximo domingo para pedir la renuncia del presidente brasileño, Michel Temer, tras el escándalo que dejó contra las cuerdas al Gobierno unirán a los grupos favorables a su antecesora, Dilma Rousseff, y a los que defendieron su destitución.

Los grupos a favor y en contra de Rousseff coincidieron hoy en convocar manifestaciones en todo Brasil el próximo domingo para protestar contra Temer, a quien la Corte Suprema le abrió una investigación en la que se le acusa de obstrucción a la Justicia.

Temer, que era el vicepresidente de Rousseff, asumió la jefatura del Estado en agosto pasado tras la decisión del Congreso de destituirla por irregularidades en el manejo de las cuentas públicas.

Entre los grupos que marcharon contra Rousseff y que ahora piden la renuncia de Temer destaca "Vem pra rua" (Sal a la calle), que convocó a manifestaciones el domingo para pedir el encarcelamiento de "todos" los acusados en el escándalo de corrupción de la petrolera estatal Petrobras.

Igualmente convocaron marchas de protesta el domingo en todo Brasil los movimientos "Frente Brasil Popular" y "Pueblo Sin Miedo", que reúnen a los sindicatos, los movimientos sociales y los partidos de izquierda que defendieron a Rousseff hasta última hora y que consideran a Temer un "golpista".

"Las marchas serán para pedir la renuncia de Temer y la convocatoria inmediata de elecciones directas", según un comunicado de la Central Única de los Trabajadores (CUT), mayor central sindical de Brasil e integrante de ambos movimientos.

Estos movimientos defienden la aprobación de una enmienda que permita convocar elecciones directas cuando la Presidencia quede vacante debido a que, según la Constitución, en caso de que Temer renuncie o sea destituido por el Congreso o por la Justicia, su sucesor será escogido en una elección indirecta por el Congreso.

El escándalo que acorrala al Gobierno estalló el miércoles con la divulgación de que Temer fue grabado presuntamente por un empresario que colabora en investigaciones sobre corrupción en momentos en que avalaba sobornar a un exdiputado preso a cambio de su silencio.

El objeto del supuesto soborno sería Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara Baja, promotor del juicio político que condujo el año pasado a la destitución de Dilma Rousseff y llevó a Temer al poder, y ya condenado por su responsabilidad en los desvíos de Petrobras.

La situación del jefe de Estado se agravó este jueves con la decisión de la Corte Suprema de abrirle una investigación por estas denuncias.