Diario Vasco

Ciudad del Vaticano, 21 mar (EFE).- El papa Francisco explicó a los obispos de El Salvador que la causa para la canonización del arzobispo Óscar Arnulfo Romero debe seguir su ritmo y sin aceleraciones, dijo hoy a EFE el arzobispo auxiliar de la diócesis de la capital salvadoreña, Gregorio Rosa Chávez.

El pontífice recibió ayer a todos los obispos de El Salvador en visita "ad limina", la que realizan cada cinco años las Iglesias de cada país al papa, en un momento en el se desarrolla la fase final para la canonización del ya beato Romero.

Como era de esperar, el tema central de la conversaciones entre el papa y los obispos salvadoreños fue Romero, así como la beatificación de Rutilio Grande García, también asesinado por un comando en 1977.

"Fue una audiencia muy cálida, muy cercana, un dialogo abierto con mucha confianza y el hizo observaciones, pero sobre todo hablamos nosotros y el tema principal fue Romero y también el padre Rutilio Grande", explicó el que es también presidente de Cáritas para América Latina y el Caribe.

Sobre el proceso de canonización, Rosa Chávez señaló que Francisco "está muy interesado", pero que les dijo que "hay que respetar los ritmos de la santa Sede".

"No parece que piense en acelerar las cosas y dijo que hay que esperar que las cosas vayan a su ritmo", agregó.

También el papa les aconsejó que recen a Romero y les habló "de ponerse en camino, en peregrinación hacia los lugares de Romero".

Sobre la posibilidad de que en el futuro, Francisco viaje a El Salvador, Rosa Chávez explicó que se le ha invitado formalmente, pero "no se habló de fechas".

Aseguró que no tiene dudas de que el pontífice argentino querría canonizar al arzobispo Romero en un viaje a El Salvador.

Los obispos participaron en la misa matutina que el papa celebra cotidianamente en su residencia, la Casa Santa Marta, donde la homilía del pontífice fue sobre la lectura del día y no se hizo referencia a Romero, aclaró Rosa Chávez.

La Iglesia católica salvadoreña concluyó a finales de febrero la investigación sobre una "presunta curación" atribuida a Romero y envió la documentación al Vaticano para que esta pueda ser ratificada y así proceder a su canonización.

Monseñor Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, durante la guerra civil salvadoreña, por un francotirador desconocido mientras oficiaba una misa en la capilla del hospital de cáncer La Divina Providencia, en San Salvador.

El proceso de beatificación había quedado estancado durante años, pero con la llegada de Francisco se aceleró y fue declarado "mártir por odio de la fe" y por tanto pudo ser proclamado beato sin la necesidad de que se conociese un milagro por su intercesión.

El arzobispo fue beatificado en una multitudinaria misa el 23 de mayo de 2015 en San Salvador.