Diario Vasco

Teherán, 20 mar (EFE).- El presidente iraní, Hasan Rohaní, inauguró hoy el año nuevo persa con un discurso en clave electoral para convencer a la población de los logros de su Gobierno, de cara a la búsqueda de su reelección en las presidenciales de mayo.

Para el año entrante 1396, de acuerdo al calendario persa, el mandatario prometió "una mayor prosperidad económica y creación de empleo", consciente de que estos dos asuntos preocupan a la población.

La proximidad de los comicios del 19 de mayo ha llevado a Rohaní a aprovechar cualquier aparición pública, como la de hoy o la del pasado febrero en el aniversario del triunfo de la Revolución Islámica, para destacar los avances acometidos durante su mandato.

"La economía de resistencia y la implementación de las políticas del acuerdo nuclear fueron los principales hitos del año pasado", aseguró el presidente en un mensaje televisado a la nación con motivo del "Noruz" o año nuevo iraní.

Insistió en que Irán tuvo un crecimiento económico del 8 por ciento y que su Gobierno consiguió controlar la inflación y crear puestos de trabajo a un nivel sin precedentes en los últimos años.

Otro de los logros a valorar -agregó- fue el aumento de la producción industrial doméstica y la recuperación de la producción petrolera y de gas condensado.

La producción de crudo alcanzará los 4 millones de barriles de petróleo por día (bpd) el próximo mes, frente a los 2,7 millones bpd anteriores a la implementación del acuerdo nuclear entre Irán y seis grandes potencias en enero de 2016 y el consecuente levantamiento de las sanciones internacionales.

Durante su alocución, Rohaní también incidió en la elaboración de la Carta de derechos de los ciudadanos, que va a ser este año aplicada para que "se respete la dignidad" de la población.

Los ciudadanos parecen sin embargo más preocupados por la falta de avances tangibles en sus condiciones económicas pese al fin de las sanciones, de lo que se hizo hoy eco el líder supremo iraní, Alí Jameneí.

Tras bautizar al año 1396 como el de "la economía de resistencia, la producción y la creación de empleo", Jameneí dijo sentir "en el corazón la amargura" de las clases bajas y medidas por "los altos precios, el desempleo y las desigualdades".

"El Gobierno ha tomado medidas positivas pero hay una gran brecha entre lo que se ha llevado a cabo y lo que la gente y yo esperamos", subrayó, lanzando un jarro de agua fría sobre el Ejecutivo y presionando ante las próximas elecciones.

El plazo para registrarse como candidato a la Presidencia se abrirá el próximo 11 de abril y ya suenan varios nombres de aspirantes, aunque la mayoría no han confirmado su participación.

Aparte de Rohaní, el exdirector de la televisión pública iraní IRIB, Ezatollah Zarqami, y el jefe del Consejo Supremo Político Reformista, Mohamad Reza Aref, anunciaron recientemente que presentarán su candidatura al puesto.

Entre los principalistas o conservadores se barajan los nombres del antiguo comandante de los Guardianes de la Revolución Islámica, Mohsen Rezaei; el alcalde de Teherán, Mohamad Baqer Qalibaf; y el dos veces vicepresidente Hamid Baqaei, entre otros.

Rohaní solicitó hoy a sus futuros contrincantes, que deberán además ser aceptados por el todopoderoso Consejo de Guardianes, que la cita electoral y la competición se basen en el respeto a los distintos programas políticos.

De los posibles candidatos y la mala situación económica, que ha reducido sus ventas, hablaba el comerciante Hamid, de 55 años, junto a su puesto de productos típicos del "Haft Sin", las mesas de año nuevo.

Hamid explicó a Efe que hay aspirantes fuertes y "queridos" por los iraníes, como el alcalde Qalibaf, quien a su juicio trabajó "muy bien y honestamente a nivel de urbanismo en la municipalidad".

No obstante, y aunque criticó el desempeño del Gobierno, el vendedor consideró probable que en los comicios salga reelegido Rohaní, sobre todo después de que el líder supremo aconsejara no concurrir al expresidente Mahmud Ahmadineyad.

Pese a que hay voces que ponen en duda la reelección de Rohaní, los observadores internacionales también auguran su victoria para un segundo mandato, como ha sido la norma con todos los presidentes de Irán desde la instauración de la República Islámica en 1979.