Diario Vasco

Montecarlo, 2 dic (EFE).- El brasileño Thiago Braz da Silva, campeón olímpico de pértiga en Río 2016, se propone dos nuevos retos: ganar el título mundial en Londres 2017, luego el panamericano en Lima 2019, y a continuación conseguir una segunda medalla olímpica en Tokio 2020.

"Mi próximo objetivo es ser campeón mundial, luego ser campeón panamericano y luego conseguir una segunda medalla olímpica", señaló el pertiguista brasileño, uno de los atletas invitados a la Gala de la IAAF en Montecarlo, donde los mejores del año reciben el homenaje de la familia atlética.

Thiago se entrena en Formia (Italia) bajo la dirección del ruso Vitaly Petrov, el técnico que hizo grandes a la rusa Yelena Isibáyeva y al italiano Giuseppe Gibilisco, pero echa de menos la libertad que disfruta en su tierra. "En Brasil tengo más libertad, tengo familia y salgo con mis amigos. Formia es una ciudad pequeña, con mucha gente mayor. No tengo nada que hacer", se lamenta.

Recuerda la final olímpica de Río, el lunes 15 de agosto pasado, en la que irrumpió en el club de los 6 metros con una marca de 6,03 -récord olímpico- que le dio la medalla de oro en detrimento del francés Renaud Lavillenie, plusmarquista mundial, que saltó 5,98.

"Fue una competición maravillosa, un sueño. Desde entonces la gente en Brasil me reconoce por la calle y disfruto de la popularidad, pero nada comparable con Neymar o Pelé. Tal vez ahora sea un héroe pero sólo en el atletismo", relató Thiago.

Afronta la nueva temporada con el plan de hacer un par de competiciones bajo techo en Europa y luego empezar ya a preparar el Mundial de Londres.

Thiago disfruta de los concursos de pértiga en la calle, "porque tienes a la gente muy cerca, te animan mucho y es muy ruidosa" y recuerda que se inclinó por esta disciplina atlética después de probar el decatlón, porque le gustaba "la sensación de volar".

"Cuando empecé a saltar pértiga, con 13 años, lo hacía sin colchoneta. Luego, cuando pude hacerlo con ella, la sensación era maravillosa. Sientes que vuelas cuando caes desde la altura del listón. Sin embargo, no me gusta el paracaidismo, es demasiada altura", bromeó.

En relación con el reciente accidente de avión en Colombia que costó la vida a casi toda la plantilla del equipo de fútbol brasileño Chapecoense, Da Silva reconoció que "resulta muy peligroso estar viajando continuamente para las competiciones" y dijo que no conocía a ninguna de los futbolistas fallecidos.