Diario Vasco

Madrid, 1 dic (EFE).- Miguel Zugaza deja el Prado, que dirige desde 2002, porque quería volver con su familia a su casa, en Durango (Vizcaya), una decisión que tomó hace un año pero que ha esperado a que la situación política en España, y en el País Vasco, se "estabilizara" hasta hacerla firme.

"Me ofrecieron la posibilidad de dirigir el Museo de Bellas Artes de Bilbao, porque su director se jubilaba en 2017, hace un año pero no comprometí mi decisión hasta que no hubiera una estabilidad política en España y en el País Vasco", ha asegurado hoy en rueda de prensa Zugaza.

Ayer, ha explicado, no quiso atender a los medios después de que el museo comunicara mediante una nota la decisión que él había anunciado esa mañana a la Comisión Permanente del Real Patronato "para no interferir" en el anuncio del Premio Cervantes.

"Era algo ya decidido hace un mes, anunciado a los miembros del Patronato, pero es que, además, a algunos de ellos ya le había informado hace un año de que mi intención era volver a dirigir el Museo de Bilbao -ya estuvo entre 1995 y 2001-, y que coincidió, inesperadamente, con el fallo del Cervantes", ha precisado Zugaza en declaraciones a EFE.

Zugaza, el director más joven (1964) y el más longevo del museo en democracia, seguirá trabajando en la pinacoteca hasta que la comisión del Patronato a la que el ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, encargará el desarrollo del proceso de sustitución y evaluación de los candidatos tome la decisión de cesarle y nombrar el nuevo.

"Van a ser varios meses pero mi cese coincidirá con el nombramiento de mi sustituto. Como ya ayer le dije al personal de museo - 408 personas en plantilla y otras 300 vinculadas de una u otra forma- no habrá vacío de poder", ha precisado.

El director de la principal pinacoteca de España y una de las mejores del mundo, considera que si "algo ha hecho bien" en este tiempo ha sido "identificar el talento interior del museo, dar voz a la sabiduría e inteligencia de un lugar que es, además de la belleza, de la potencia de una central nuclear".