Diario Vasco

Bruselas, 1 dic (EFE).- Ninguno pasa de los 25 años y todos han nacido en Bélgica. Se llaman Kevin de Bruyne, Thibaut Courtois, Eden Hazard o Romelu Lukaku y están en manos del español Roberto Martínez, encargado de guiar hacia Rusia 2018 -y allende los mares- a una "generación de oro" de futbolistas belgas.

En el periplo les acompaña "un extremo moderno, excelente en la transición, tanto defensiva como ofensiva, muy sacrificado, y de muchísima disciplina de equipo", según describe Martínez en una entrevista con Efe a uno de los jugadores de moda en Europa: el zurdo del Atlético de Madrid Yannick Carrasco, de 23 años.

"Tiene un potencial inmenso porque es un jugador distinto. Le veo con capacidad mental para progresar más y creo que el nivel de exigencia que él se da le permitirá mantener este nivel durante muchos años", dice del rojiblanco.

Carrasco, al que ya se le conocía desparpajo técnico, verticalidad insolente y reflejos tácticos, ha sumado a su repertorio el olfato goleador: lleva 6 goles en 13 partidos de liga, frente a 4 tantos en 29 encuentros la pasada campaña.

"A veces no es el hecho de marcar goles, sino de crear ocasiones de gol. Lo que ha añadido a su forma de juego es esa decisión de encontrar portería y buscar remate, porque remata muy bien a gran distancia y tiene muy buena decisión dentro del área", resume Martínez (Balaguer, 1973).

El seleccionador se comunica con Carrasco en español, al igual que con Courtois, que también pasó por el club del Manzanares. Con el resto habla en inglés pues 19 de los 23 jugadores de la última convocatoria militan en clubes de la Premier League.

No es extraño para un equipo, el de los "Diablos Rojos", al que su propia hinchada anima en inglés para evitar enredos con la identidad lingüística en un país donde son oficiales el francés, el flamenco y el alemán.

"Hay una gran diversidad en el país, pero el equipo de fútbol reúne a todo el mundo. Eso es muy bonito", dice Martínez, que tras dejar españa con veintiún años pasó doce como futbolista profesional en el fútbol británico (1995-2007).

Después se convirtió en entrenador del Swansea galés y de ahí saltó a la "Premier", donde dirigió al Wigan Athletic y al Everton en 265 partidos consecutivos a lo largo de 7 temporadas encadenadas (2007-2016).

Ahora le toca soñar con Bélgica, que empezó tropezando en un amistoso ante España (0-2) el pasado septiembre y desde entonces ha puesto velocidad de crucero con destino a Moscú, con cuatro victorias y 20 goles a favor en cuatro partidos (Chipre, Gibraltar, Bosnia y Estonia).

"El día de España vimos que nos falta mucho para llegar a su nivel, pero aprendimos muchísimo. Y el talento está ahí", dice un admirador de Johan Cryuff, Pacho Maturana, John Toshak o el Arrigo Sacci.

Durante la charla, en la sede bruselense de la Federación Belga, pronuncia las palabras "talento" y "compromiso" como binomio indisociable para aspirar al éxito.

"Son jugadores que tienen un talento individual excepcional pero (...) hay que ser un equipo (...). En el fútbol moderno, el compromiso tiene que estar ahí", insiste.

Martínez sabe que el salto mental de sus jugadores no va a llegar "de un día a otro". Pero intuye que si logra gestionar bien el aspecto psicológico del grupo, con Thierry Henry como escudero en esa faceta, puede aspirar a casi todo con "una de las generaciones más interesantes de futbolistas que hay a nivel internacional".

De Bruyne, dice, es un portento técnico y físico encapsulado en forma de "jugador distinto y moderno que sabe cómo sacar al máximo las cualidades de sus compañeros" y que ha asimilado rápidamente los conceptos que Pep Guardiola quiere aplicar al Manchester City.

Hazard, el estilete del Chelsea, aguanta el peso del "liderazgo con gran facilidad" y Courtois, del mismo club, está en el grupo de los que por experiencia acumulada han dado "un paso al frente", abunda el seleccionador.

Pero del que habla con más seguridad es de Romelu Lukaku, al que siguen clubes como PSG, Bayern Múnich, Chelsea o Juventus. Cuando dirigía al Everton, Martínez firmó al goleador por "casi 40 millones de euros" porque tenía "fe ciega en su capacidad de finalización".

"Lleva tantos años que la gente se olvida de que tiene mucho margen de mejora porque solo tiene 23 años. Lo tiene todo para convertirse en un jugador que marque la referencia en esta generación", resume sobre un futbolista que debutó como profesional en el Anderlecht 11 días después de cumplir 16 años.